“Es necesario que El crezca, pero que yo mengue” (Juan 3:30)
Si te vuelves necesario para alguien, estás fuera del orden Divino. Como siervo, tu gran responsabilidad es ser amigo del Novio. Tan pronto veas a alguien clamando a YHVH, sabrás que tu influencia ha ido en la dirección correcta, y en vez de meter la mano para rescatarlo de un problema o evitarle una angustia, oras para que crezca diez veces más fuerte hasta que no haya poder en el cielo o en el infierno que separe a esa alma del Padre. Pero, cuando nos convertimos en salvavidas, impedimos que YHVH actúe. Cuando decimos que “Debe hacer esto o aquello” en vez de mostrar que somos amigos del Novio, intervenimos con nuestra compasión y esa alma un día dirá – “Ese es un ladrón, robó mi afecto por YHVH y perdí la visión de Él”. Recuerda, Él debe crecer y yo debo menguar.
“Habla porque tu siervo oye” (1 Samuel 3:10)
YHVH nunca nos habla de formas fantásticas, sino de maneras fáciles de entender, y siempre decimos: “¿será esa la voz de YHVH o la mía?” Isaías dijo que el Señor le habló “con mano dura,” es decir, por la presión de las circunstancias. Cuando algo toca nuestra vida, es YHVH mismo hablando. Acostumbrémonos a decir, “habla Señor”. Cada que las circunstancias presionen, digamos, “habla Señor”; y saquemos tiempo para escuchar. La corrección no es más que un medio de disciplina, cuyo propósito es llevarnos al punto donde digamos, “habla Señor”. ¿Recuerdas cuando YHVH te hablo? ¿Fue en Lucas 11:13; o fue en 1 Tesalonicenses 5:23? A medida que escuchamos, nuestros oídos se vuelven más agudos y así como Yahushua, escucharemos a YHVH todo el tiempo.
“Nosotros todos, mirando a cara descubierta como en un espejo la gloria del Señor, somos transformados…en la misma imagen” (2 Corintios 3:18)
La principal característica de un hijo de Elohim, es estar desnudo, descubierto delante de YHVH, de tal forma que su vida se convierta en un espejo para la vida de otros. Al ser llenados del Ruaj, somos transformados y al contemplar Su presencia nos convertimos en espejos. La regla de oro para tu vida y la mía, es el mantener nuestra vida abierta a YHVH. Dejemos que todo lo demás, trabajo, ropa, comida, todo en esta tierra se vaya por la borda, excepto Su Presencia. El ajetreo de tanta cosa tiende a oscurecer nuestra concentración en YHVH. Dejemos que lo demás vaya y venga, que la gente critique como quiera, pero nunca permitamos que nada oscurezca la vida que está escondida con el Mesías en YHVH. La disciplina más severa de la vida de un hijo de Elohim, es aprender a vivir contemplando como en un espejo, la gloria de YHVH.
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