“A sus ovejas llama por nombre” (Juan 10:3)
Es posible saber todo sobre doctrina y no conocer a YHVH. El alma está en peligro cuando el conocimiento doctrinal sobrepasa el toque íntimo con nuestro Adonai. ¿Por qué lloraba María? Para ella la doctrina era como la hierba bajo sus pies. Cualquier fariseo habría avergonzado a María doctrinalmente, pero había algo que ellos no podían ridiculizar en ella, y era el hecho de que Yahushua había echado siete demonios fuera de ella. María, “vio a Yahushua de pie y no sabía qué era El…”, pero tan pronto escucho la voz, supo que ella tenía una historia con aquel que había hablado. “Maestro”. ¿Tenemos nosotros una historia personal con Yahushua? La señal del discípulo es una íntima conexión con Él, un conocimiento de Yahushua que nada lo puede sacudir.
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