“Es necesario que El crezca, pero que yo mengue” (Juan 3:30)
Si te vuelves necesario para alguien, estás fuera del orden Divino. Como siervo, tu gran responsabilidad es ser amigo del Novio. Tan pronto veas a alguien clamando a YHVH, sabrás que tu influencia ha ido en la dirección correcta, y en vez de meter la mano para rescatarlo de un problema o evitarle una angustia, oras para que crezca diez veces más fuerte hasta que no haya poder en el cielo o en el infierno que separe a esa alma del Padre. Pero, cuando nos convertimos en salvavidas, impedimos que YHVH actúe. Cuando decimos que “Debe hacer esto o aquello” en vez de mostrar que somos amigos del Novio, intervenimos con nuestra compasión y esa alma un día dirá – “Ese es un ladrón, robó mi afecto por YHVH y perdí la visión de Él”. Recuerda, Él debe crecer y yo debo menguar.
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