“Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite” (2Reyes 4:2)
Era la viuda de un profeta cuyos hijos iban a ser tomados como esclavos, y estaba pidiéndole ayuda a otro profeta conocido de su marido, pero Eliseo no sabía cómo ayudarle. Hay necesidades obvias y fáciles de discernir, como: no tener vivienda, ni alimento, ni libertad, pero hay otras escondidas en lo profundo del alma y del espíritu. Diariamente conocemos gente con estas necesidades, pero no escuchamos su llanto. La solución era difícil de encontrar, pero la buena noticia para la viuda era que, aunque su necesidad no había sido vista ni oída por la gente, Elohim había provisto una salida; todo lo que se necesitaba era un puente entre la provisión de Elohim y su necesidad, y la provisión era el profeta Eliseo y una vasija vacía. Elohim es soberano y puede usar cualquier cosa para cumplir Sus propósitos, pero usualmente necesita un puente que conecte Su provisión y la necesidad de aquel que llora por ayuda. Tú puedes ser ese puente entre la necesidad de alguien y la provisión de Elohim, puedes ser el profeta o la vasija. Este día puedes hacer la diferencia en la vida de alguien, en la situación de alguien. Hoy puedes tener el privilegio de ser una vasija usada para la honra y gloria de Elohim.
“Cuando salgas a la Guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque YHVH tu Elohim está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto” (Deuteronomio 20:1)
YHVH tuvo a Israel por cerca de un año acampando al pie del Monte Sinaí, donde lo preparó para su destino. Allí les dio la Torah, les dio estructura, jerarquía, los organizó no solo para acampar alrededor de Su gloria, sino para marchar en el momento que fuera necesario cambiar de escenario. No dejo cabo suelto, nada quedo a decisión del hombre. A partir del Sinaí, todo sería manejado por YHVH e Israel caminaría por el desierto como el pueblo de YHVH llevado de Su mano. Para que exista una nación, debe haber: una tierra, un pueblo y una constitución. Desde el llamamiento de Abraham, YHVH estaba preparando al pueblo. La tierra ya existía y ahora necesitaba quien la habitara en Su nombre. En el Monte les da la constitución y ahora Israel debía llegar a la tierra y pelear por ella. YHVH se las da como promesa e Israel debía tomar posesión de ella. YHVH advierte al pueblo de que habría guerras, que encontrarían enemigos, pero que en esos momentos recordarán que YHVH estaba con ellos. Hemos aprendido que el viaje de Israel por el desierto es el modelo de nuestro peregrinaje por el mundo, camino a Canaán. Encontramos enemigos, peleamos batallas, aprendemos lecciones en cada parada, y sabemos que YHVH está a nuestro lado llevándonos de Su mano. YHVH nos pide al igual que lo hizo con Israel, no hacer concesiones ni mezclarnos con el enemigo (sistema). Mantenernos separados para El, mantener nuestra identidad como pueblo de YHVH obedeciendo Su Torah y cumpliendo con nuestro llamamiento de mostrarle al mundo Su gloria y llevar a muchos a Su conocimiento.
“Cazadnos las zorras, las zorras pequeñas que echan a perder las viñas” (Cantares 2:15)
Las zorras son criaturas muy astutas. Se escabullan al anochecer cuando el rebaño se está preparando para la noche, y atacan cuando menos lo esperan. Así es como el enemigo hace con nosotros. A veces pensamos que todo está bien y que vamos en la dirección correcta y de un momento a otro nos damos cuenta de que hemos caído de nuevo en viejos hábitos de pensamiento, acción o actitud. A veces no le damos importancia porque pensamos que es algo pequeño y podemos salir de ahí cuando queramos, más no es así, por pequeña que sea la zorra, sigue siendo zorra y sigue causando el mismo daño, hiriendo o matando a las ovejas. Lo mejor que podemos hacer es estar atentos, vigilantes y permitirle a Elohim a través de su Ruaj, grabar en nuestros corazones la verdad de Su palabra y revelarnos cualquier parte oscura de nuestra vida y una vez reconocido el problema no subestimarlo o creer que es pequeño, sino actuar inmediatamente, rechazando todo lo que no traiga el sello divino y alinear nuestro comportamiento, pensamiento y actitud con la Palabra de Elohim. Esa es nuestra regla de medida. Recordemos, si estamos demasiado cómodos en el sistema, es porque alguna zorra está activa.
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