“Estas cosas os he hablado para que en Mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33)
En este mundo nos enfrentamos a todo tipo de obstáculos, pruebas y tribulaciones y debemos ser cautelosos de cualquier doctrina o enseñanza que diga que no enfrentaremos tales cosas, porque Yahushua mismo nos advirtió que sucedería, pero que no deberíamos temer porque no enfrentaríamos dichas situaciones solos, El estaría ahí, y YHVH es superior a cualquier problema. Los problemas y tribulaciones son oportunidades para mostrar el amor y el poder de YHVH en nuestra vida y son precisamente esas situaciones las que nos permiten dar testimonio a los incrédulos. Así que, cuando la tribulación toque a nuestra puerta, levantemos la cabeza y proclamemos con toda confianza: “Si YHVH es por nosotros, ¿quién contra nosotros?” – Romanos 8:31. Además no olvidemos que: “a los que aman a YHVH, todas las cosas les ayudan a bien” – Romanos 8:28.
“Te probé junto a las aguas de Meriba”
Nosotros realmente no sabemos lo que hay en nuestro corazón – “Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá?” – Jeremías 17:9. No importa cuántos años llevemos caminando con YHVH, cuántas horas hemos orado o cuanto conocimiento de la Torah tengamos, si YHVH ve en nosotros algo que no lo glorifica, un área en la cual no hayamos confiado en Él para transformarnos y llevarnos a la victoria nos llevará a Meriba, el lugar de prueba. Nos pondrá en una situación humanamente difícil y ahí nos probará. Usted puede honestamente creer que tiene un corazón de amor hacia los demás, que todo lo está haciendo bien, pero solo YHVH conoce lo que verdaderamente hay en su corazón y las motivaciones que lo llevan a hacer lo que usted cree que son obras muy buenas. YHVH nos lleva a Meriba para perfeccionar algo en nosotros. El quiere que nos levantemos victoriosos en dicha situación y podamos gritar como Job – “Yo sé que mi Redentor vive, y al fin se levantará sobre el polvo; y después de deshecha esta mi piel, en mi carne he de ver a Elohim” – Job 19:25-26.
“En aquel tiempo estabais sin el Mesías, alejados de la ciudadanía de Israel y ajenos a los pactos de la promesa, sin esperanza y sin Elohim en el mundo” (Efesios 2:12)
Creo que una de las doctrinas más dañinas para el pueblo que ama a Elohim e inventada por el hombre, ha sido la famosa “Teología del Reemplazo”, la cual enseña que Elohim terminó con Israel y que éste ha sido reemplazado por la iglesia evangélica actual llamada el Israel espiritual. Si eso es cierto, ¿qué hacemos entonces con Efesios 2:12? ¿A quién está dirigido? Está dirigido a ti y a mí, gentiles en la carne, pero injertados por fe en el buen olivo. Y una vez injertados, somos hechos partícipes de las promesas, las bendiciones, y de las responsabilidades. Una vez injertados somos hechos responsables de guardar la Torah como cualquier israelita que ha sido sacado de Egipto (sistema) y que va camino hacia la tierra prometida. Recordemos que Elohim no ha hecho pactos con los gentiles. Su pacto fue con Israel y todo aquel que quiera ser injertado en él. Pero la misma Torah es para el natural o el injertado. Números 15:16 – “Una misma Torah y un mismo decreto tendréis, vosotros y el extranjero que con vosotros mora”. Si eso era en ese entonces cuando aún el Mesías no había muerto ni resucitado haciendo posible la inserción, ¡cuánto más ahora que ya no somos extranjeros sino conciudadanos y coherederos!
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