“Lámpara es a mis pies Tu palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105)
Nadie disfruta de momentos oscuros, momentos cuando la luz que guía tu vida, que da dirección a tus pasos, se ha opacado o ido. Nadie quiere aprender en el dolor, todos quisiéramos saber las respuestas a todos nuestros interrogantes, poder solucionar todos nuestros problemas, tener un manual que nos indicara “que hacer en caso de” para todo, pero es imposible. La vida es impredecible, la vida es todo lo que sucede cuando hemos planeado otras cosas. Nadie es inmune al dolor ni a los momentos oscuros cuando tenemos que confiar en YHVH o morir. Pero las lecciones aprendidas en la oscuridad son las que verdaderamente nos enseñan a confiar, son las que tenemos que tomar y poner en práctica queramos o no y aunque no sean agradables, una vez pasada la oscuridad, la luz brilla con mayor intensidad, la apreciamos más y vemos no solo lo que nos llevó a ese momento, sino que aprendemos a caminar en la oscuridad pero tomados de la mano de la luz.
“Te alabaré, oh YHVH, con todo mi corazón” (Salmo 9:1)
YHVH es todo lo que necesito. Cuando estoy sola, es mi mejor amigo, permanece a mi lado, es más cercano que un hermano y puedo confiar en El, no me decepciona, es veraz. Cuando estoy enferma, es mi médico, solo necesito fe en El para sanar mi cuerpo. Cuando estoy decepcionada, Él es mi consuelo, sabe cómo me siento. Cuando estoy débil, Él es mi fortaleza. El me da el valor y la sabiduría que necesito para enfrentar a mi enemigo. Él es mi esperanza cuando mi fe me abandona. Él es luz a mi vida cuando la oscuridad me invade y la angustia me oprime. Él es el amor que mi corazón necesita cuando lo han roto en mil pedazos. Él es mi guía cuando siento que he perdido la dirección y todo a mi alrededor es confuso. Y en la victoria, Él es la canción de mi corazón. A Él y solo a Él es toda mi alabanza.
“En su angustia me buscarán” (Oseas 5:15)
Muchos creyentes han comprado la gran mentira que la vida de un hijo de Elohim es color de rosa, todo funciona bien, el trabajo, la familia, el éxito, ser bendecido por Elohim es tener prosperidad económica. Pero cuando la vida se empieza a desmoronar, cuando la so dicha prosperidad empieza a desaparecer y la escasez de la verdadera prosperidad espiritual empieza a hacerse manifiesta, el dios que han comprado se vuelve pequeño y la próxima mentira a comprar es como esconder la situación ante mundo visible para poder seguir vendiendo la gran mentira. Es triste que muchos crean así, ¿cómo podría YHVH moldear a sus hijos si la adversidad, las pruebas, las tribulaciones no fueran herramientas de Su taller? ¿Cómo desarrollar una relación íntima, llena de pasión y de una fe inconmovible si las situaciones de la vida no nos aferrarán a Él? YHVH tiene que incomodar al hombre para llevarlo a Él.
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