“Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos
miembros, pero no todos los miembros tienen la misma función” (Romanos 12:4)
No todos en el cuerpo del Mesías tenemos las mismas habilidades y talentos, pero de lo que debemos estar seguros es que todo cuanto poseemos se nos ha dado para la obra del Reino. No importa cuánto, si cinco, dos, o un talento, si somos brazos, ojos, pies, etc. nuestra función es estar construyendo, edificando por una meta común que tenemos como pueblo. Independiente de cuanto se nos haya dado. Esto lo podemos ver reflejados en la construcción del Tabernáculo, no a todos se les dio las mismas habilidades, pero todos cumplían una función, todos eran útiles para la obra común que había encomendado YHVH, todos trabajaron, nadie lo hacía solo, ni para sí mismo. No podemos quedarnos estancados pensando en solo nosotros, de esto depende que avancemos o no en nuestro caminar hacia la meta del supremo llamamiento Divino. Nuestro amor y pasión deben estar más vivos que nunca en estos tiempos difíciles y así poder entrar en el gozo de nuestro Adonai. “Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor” — Mateo 25:21
“Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo; y hagámonos un nombre, por si fuéremos esparcidos sobe la faz de toda la tierra” (Génesis 11:4)
Aquí podemos ver como los ladrillos de Egipto continuaban pintando el cuadro de mezclar los caminos de Elohim con los caminos del hombre. Los ladrillos hechos por el hombre y formados mezclando barro con paja y agua, se deterioran y colapsan con el tiempo. Cuando empiezan a deteriorarse, los albañiles o constructores usan los métodos más modernos para ponerle parches y remendarlos. Una construcción de piedra, sin embargo, permanece firme con el tiempo, y mientras la construcción de ladrillo se derrumba, la de roca sigue en pie. Porque, “si fueren destruidos los fundamentos, ¿qué ha de hacer el justo? – Salmo 11:3. El Padre Eterno, ha mantenido Su fundamento (Torah) hasta hoy, nada de lo que salió de Su boca para Su pueblo ha cambiado, el hombre podrá seguir poniéndole parches a su doctrina hasta que un día toda esa estructura colapse y solo permanezca lo que ha sido construido sobre la Roca desde el principio. Para el hombre siempre ha sido de suma importancia el tener un nombre, algo que lo identifique como él quiere, como lo obtenga, carece de importancia, solo quiere el nombre. “Nosotras comeremos nuestro pan, y nos vestiremos de nuestra propia ropa; solamente permítenos llevar tu nombre, quita nuestro oprobio” – Isaías 4:1. Igual que antes, el hombre sigue comiendo su propia doctrina, vistiéndose se su propia justicia, pero quiere llevar el nombre del Mesías. Elohim tuvo que destruir la torre de Babel, y vendrá de nuevo y destruirá toda la infraestructura religiosa que el hombre ha creado y limpiará Su nombre.
“Lo que es imposible para los hombres, es posible para Elohim” (Lucas 18:27)
La libertad es una de las más preciosas posesiones el ser humano puede tener. Patrick Henry dijo: “Dame libertad o dame la muerte”. Porque cuando no somos libres estamos muertos. No somos seres puramente físicos, somos seres espirituales también y hay muchos en el mundo que, aun siendo libres físicamente, estás presos o esclavos espiritualmente. Yahushua dijo: “Todo aquel que hace pecado, esclavo es del pecado” (Juan 8:34). Los hábitos forman el estilo de vida, y muchos de ellos aparentemente sanos pueden llegar a desarrollar estilos de vida malos, lejos de los parámetros de Elohim, como la búsqueda de poder, de dinero, las relaciones, etc. Por lo regular los malos hábitos empiezan de una forma sutil, aparentemente se están supliendo las necesidades o es un inocente deseo, pero rápidamente eso tan inocente se convierte en una atadura que controla la vida. Las personas con este problema por lo general expresan que pueden parar cuando quieran, pero están engañadas, aun el exceso de trabajo cuando se convierte en un hábito es duro de romper. Miremos con honestidad las motivaciones en nuestra vida, si hay algún hábito, emoción o sueño que nos posea, vamos a Yahushua, solo Él puede romperlo y hacernos libres.
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