“Pues, aunque andamos en la carne, no militamos según la carne; porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino poderosas en Elohim para la destrucción de fortalezas…” (2 Corintios 10:2…)
Como la guerra que peleamos es espiritual, tenemos la tendencia a espiritualizar todo lo relacionado con esta guerra, incluso la forma como el enemigo nos ataca. Pero no podemos olvidar que el enemigo es el príncipe de este mundo (sistema) - Juan 14:30 - por consiguiente, no debe sorprendernos que en esta guerra cruce al mundo físico para atacarnos. Es muy ingenuo creer que no vamos a ser probados como nuestros antepasados. Creer que somos inmunes y que nada nos pasa porque somos hijos de YHVH. Todo lo contrario, somos Su pueblo viviendo en un mundo hostil al cual no pertenecemos, pero donde debemos estar para dar testimonio de Su grandeza. De hecho, hoy en día, hay muchos hermanos sufriendo tribulaciones y persecución por su fe en el Mesías. Para ellos el sonido de guerra es real y es un verdadero infierno. El hecho que muchos de nosotros no estemos viviendo la guerra de esta forma, no nos puede hacer indiferentes a ello, y es nuestro deber tomar parte orando por ellos.
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