“No estamos haciendo bien. Hoy es día de buena nueva, y nosotros callamos” (2 Reyes 7:9)
En 2 Reyes leemos como los sirios creyendo que Israel venia contra ellos acompañado de otros ejércitos, huyeron dejando todas sus riquezas en el campamento, y como 4 leprosos que llegaron al campamento, al encontrar toda esa riqueza, empezaron a comer y a esconder todo. Inicialmente, querían disfrutar solos de la bonanza, fue después de reflexionar que decidieron ir a la ciudad y dar las buenas nuevas. A veces, nosotros actuamos como esos leprosos y cuando experimentamos la intervención divina en nuestra vida nos olvidamos de compartir con otros. Mucha gente está en estos momentos luchando, con problemas emocionales, económicos, de salud, etc. y necesita saber a dónde ir, a quien acudir, y nosotros que hemos visto a Elohim actuar en nuestra situación nos quedamos callados. Es necesario compartir con los demás sobre las bendiciones de Elohim, es necesario compartir testificando de Su maravillosa intervención, es necesario contarles a aquellos con cualquier necesidad, sobre la fuente de vida, provisión y alimento para nuestra alma y espíritu que hemos encontrado en el Padre Celestial. Todos, en algún momento de la vida hemos experimentado algún tipo de esclavitud o atadura, y todos aquellos que hemos experimentado la liberación dada por Elohim, necesitamos contar, gritar desde la montaña sobre las bondades de YHVH para que todo aquel en necesidad sepa a donde ir por la fuente de sanidad. Compartamos la buenas nuevas con los demás.
“No hay sabiduría, ni inteligencia, ni consejo, contra YHVH. El caballo se alista para el día de la batalla; mas YHVH es el que da la victoria” (Proverbios 21:30-31)
Cuando Elohim sale a la batalla, no hay plan ni estrategia humana que pueda tener éxito contra El. Desde la caída del hombre, Satanás ha planeado y guerreado contra el Mesías, y ha llevado a la humanidad al fondo de la depravación y el pecado, en su afán por separarlo de YHVH. Pero la conclusión de la historia está asegurada, porque Yahushua personalmente venció a Satanás en el madero. El hombre puede hacer lo que quiera para promover sus propias habilidades y hacer de el mismo un objeto de adoración, pero todo lo que hace para declararse sabio, solo prueba lo tonto e insignificante que verdaderamente es. El Salmo 19 dice: “Los cielos declaran la gloria de Elohim”, todo el universo está en Sus manos. El hombre puede ignorar los mandamientos de Elohim, como lo ha estado haciendo por años, puede acumular riquezas, poder y conocimiento humano, puede creer que es suficiente y no necesita de Elohim, pero un día pueblos y gobiernos serán llamados a cuenta y aquellos que han ignorado a Elohim y han despreciado Su Torah, querrán esconderse de vergüenza cuando se den cuenta de lo que han hecho y del juicio que han traído sobre ellos mismos. Demos gracias a Elohim por la victoria que nos ha dado en Yahushua, démosle gracias por Su misericordia al revelarnos Su gracia, Su Torah y por hacernos parte de Su pueblo.
“Yo soy la luz del mundo; el que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12)
Seguir al Mesías es tener una guía viva, no es actuar según la letra, siguiendo reglas y reglamentos de hombres, sino siguiendo al Mesías vivo – caminar como El caminó, hacer las cosas que El hizo, imitar Su ejemplo de vida en todas las cosas, obedecer la Torah como Él lo hizo, buscar la voluntad del Padre como nuestro deleite, así como lo hizo El. Es mantener nuestros ojos fijos en El, y teniendo los rasgos de Su carácter impresos en nuestra nueva naturaleza, poder reflejar esa luz al mundo en nuestro diario vivir. Ahora, todo esto involucra el rendir nuestra voluntad, planes, manejo de nuestra vida a Él. Debemos seguir la nube, esperar en ella, esperar en Elohim. No podemos decir; mañana haremos esto o aquello, todos nuestros movimientos deben ser puestos bajo el poder de esa maravillosa frase – “Si es la voluntad de Elohim”. Si pudiéramos entender el verdadero significado de la guía divina, ¿cuántas veces nos hemos movido creyendo que la nube se movió en esa dirección solo para encontrar que fue solo nuestra imaginación? La mayoría de las veces porque queremos que la guía se acomode a nuestros deseos. Muchas veces en vez de ser divinamente guiados, somos simplemente autoengañados. Solo cuando nuestra voluntad ha sido quebrantada podemos ser guiados por la luz del Mesías.
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