“Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Elohim un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos” (2 Corintios 5:1)
El Tabernáculo fue el lugar de encuentro que YHVH instruyo a los Israelitas construir. El lugar donde Su gloria habitaría con ellos. El lugar donde el pueblo podía acercarse a adorar, celebrar, a ofrecer sacrificios y ofrendas, a aprender sus mandamientos, sus estatutos y sus juicios. Cada parte del Tabernáculo fue diseñado para mostrarnos a nuestro Mesías. Desde el hilo que se usó, toda la estructura nos da una imagen íntima, no solo del Tabernáculo celestial, sino del mismo sacrificio de Yahushua y de cómo podemos acercarnos al Padre a través de su sacrificio. YHVH siempre ha deseado morar con nosotros. Somos el cuerpo del Mesías, el Templo en el cual la Esencia de YHVH habita – “¿No sabéis que sois templo de Elohim, y que el Ruaj de Elohim mora en vosotros?” – 1Corintios 3:16. Y somos llamados templos vivos edificados en Yahushua – “vosotros también como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Elohim por medio del Mesías Yahushua” – 1Pedro 2:5. Yahushua dijo varias veces que El habitaría en nosotros – “Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad…” – Juan 17:23. El plan de YHVH siempre fue tener una comunión íntima con Su pueblo, pero ellos endurecieron su corazón, entonces, El en Su misericordia, dio otro camino para que vieran Su amor por ellos y por nosotros, construyendo el Tabernáculo. Todo en las Escrituras apunta a Yahushua. Él es la Palabra Viva hecha carne y que habita en nosotros que somos su verdadero Tabernáculo.
“Los que esperan en YHVH tendrán nuevas fuerzas; levantarán alas como las águilas; correrán y no se cansarán; caminarán, y no se fatigarán” (Isaías 40:31)
La expresión “alas de águila” significa la liberación supernatural de YHVH rescatando a Su pueblo de la esclavitud. ¿Dónde más encontramos esta expresión? En el primer Éxodo – “Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre “alas de águilas”, y os he traído a mí” – Éxodo 19:4. Y la encontramos de nuevo en el último y gran Éxodo – “Y se le dieron a la mujer las dos “alas de la gran águila” para que volase de delante de la serpiente al desierto, a su lugar, donde es sustentada por un tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo” – Apocalipsis 12:14. De la misma forma como sacó a Su pueblo de Egipto y lo sustentó en el desierto en el primer Éxodo, así lo hará en el último gran Éxodo sacando a Su pueblo de la esclavitud del sistema y sustentándolo en los tiempos finales en el desierto, en la soledad y el rechazo de todo el mundo. Lo hizo una vez y lo hará de nuevo. Mientras tanto, ¿qué dice Isaías que debemos hacer? Esperar en YHVH para renovar nuestras fuerzas. ¿Cómo se renuevan las fuerzas? Solo alimentándonos de la Palabra de YHVH podemos renovar nuestras fuerzas, no solo para vivir y ser testigos de Su gloria en el lugar donde estemos, sino para esperar Su regreso sabiamente. Sabemos que la guerra espiritual que se lleva a cabo ahora en el mundo es 1.000 veces más intensa y mucho más en Israel. Después de todo Jerusalén es la Zona Cero en esta batalla. Es la ciudad del Gran Rey, el lugar donde YHVH puso Su Nombre y todo lo que Satanás quiere es tomar control de ese pedazo de tierra. Pero lo que YHVH quiere que hagamos es que esperemos en El, que renovemos nuestras fuerzas a través de Su Palabra y que confiemos en El.
“Yeshua dijo: Mujer, créeme, el tiempo se está acercando cuando ni en esta montaña ni en Jerusalén adoraran al Padre. Ustedes no saben lo que están adorando; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación viene de los judíos” (Juan 4:21-22)
Para una mente occidental, moldeada por el pensamiento greco-romano, estás palabras pueden sonar ofensivas. Desafortunadamente, estamos tan impregnados de la filosofía griega, que nuestra vida, pensamiento y aún manera de entender a Elohim, está determinado por la forma como el sistema que gobierna el mundo occidental ha moldeado al pueblo. En cuanto a la salvación, la diferencia entre el punto de vista de un griego y el de un hebreo es bien significativa. En vez de esperar ser transportado a un lugar celestial por toda la eternidad, el hebreo espera volver a vivir en el “Jardín de Edén”. Con este pensamiento en mente, la verdadera visión de la eternidad no está fundamentada en escapar de esta vida, sino en vivir para santificar y glorificar el nombre de YHVH, en esta existencia terrenal, obedeciéndole diariamente. La mentalidad griega – mentalidad de catedral, espera escapar de este mundo e ir a un lugar celestial por la eternidad. Profesa que el Reino de Elohim, existe en el cielo, no en la tierra. Esperan al Mesías para que los arrebate de este mundo. Es decir: consiga el tiquete ahora, o pierde el tren. La mentalidad hebrea – mentalidad de tabernáculo, creen que la salvación está en vivir en un lugar donde Elohim reina entre Su pueblo. El Reino de Elohim está aquí en la tierra donde YHVH reinará. Esperan al Mesías para que reine sobre ellos. Es decir: el Reino de los Cielos está a la puerta, preparémonos para recibir al REY.
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