“Y acabó Elohim en el día séptimo la obra que hizo; y reposó el día séptimo de toda la obra que hizo. Y bendijo el día séptimo” (Génesis 2:2)-3
Aún con tambores de guerra sonando por toda la tierra, con toda la ansiedad y temor que todo esto genera, llega el Shabbat y de una forma mágica, especial nos trae el mensaje de reposo de parte de YHVH. La palabra Shabbat viene del verbo hebreo “Shavat” que literalmente significa: parar de nuestro trabajo. Simplemente dejamos todo, y dejamos actuar a YHVH en nuestra vida. Dejamos de trabajar y permitimos que YHVH complete la obra que empezó en nosotros y que estamos seguros de que terminará. Este Shabbat, si tienes temor por el futuro debido a todo lo que está pasando, descansa sabiendo que tu futuro está en Sus manos, que ni un cabello de tu cabeza caerá sin Su consentimiento. Disfruta del Shabbat, practica el dejar todo en Sus manos y disfrutar de este maravilloso regalo que YHVH ha dado a Su pueblo. ¡Shabbat Shalom!
“Estad quietos y conoced que Yo soy YHVH” (Salmo 46:10)
YHVH responde todas nuestras oraciones, aunque no siempre de la manera esperada. Solo Él sabe cuál es nuestra necesidad apremiante. Solo pide de nosotros confiar, estar quietos y dejar las cosas en sus manos. YHVH no tiene prisa ni está apurado, lo cual lo vemos en Su Creación: se toma Su tiempo para hacer un bebe, una flor, un árbol o un atardecer. Nosotros tenemos que esperar que llegue el momento determinado por El para recibir la respuesta y bendición. La parte difícil es esperar y en nuestra angustia, lloramos, clamamos y a veces nos olvidamos de que Él quiere que estemos quietos y veamos Su salvación. La prueba es la única forma de mostrarnos que tan confiados estamos y es ahí cuando en medio de nuestras lágrimas, sin importar que tan angustiados estemos, nos aferremos a Él y le pidamos que nos ayude a estar quietos y esperar en El. A veces demora la respuesta hasta que hayamos aprendido la lección, pero nada es desperdiciado por El. Tal vez no entendamos muchas cosas, pero una si debe estar clara en nuestro corazón: El ES SOBERANO y nuestra vida y la de nuestros seres queridos está en sus manos. Esperemos en El.
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos” (Mateo 5:3)
Antes que Elohim creara al hombre, primero preparó para él un mundo lleno de cosas útiles y agradables para su deleite y gozo. Fueron hechas para el hombre, pero debían permanecer como cosas externas a él, muy profundo en su corazón había un santuario donde solo Elohim podía entrar. Dentro de él estaba YHVH y era quien gobernaba su vida. Pero el pecado complicó las cosas e hizo que aquellos regalos y bendiciones, se convirtieran en su ruina. Nuestro dolor empezó cuando Elohim fue echado fuera de Su santuario (corazón) y se le permitió a todas esas cosas que habían sido creadas para uso del hombre, entrar en el corazón y tomar el lugar de Elohim. El hombre por naturaleza ya no tiene paz en su corazón porque YHVH ya no es el centro de él. Ahora son las cosas y la ambición por acumularlas lo que gobierna al hombre. Esta no es una simple metamorfosis, es un minucioso análisis de nuestra realidad espiritual. Muy dentro del corazón hay raíces de una vida caída cuya naturaleza es poseer y poseer. Desea cosas con pasión y los pronombres “mi” y “mío” suenan inofensivos, pero su uso constante y universal es muy significativo. Expresan la verdadera naturaleza adámica del hombre. Son el síntoma más visible de nuestra enfermedad. Las cosas se han vuelto tan necesarias, que lo que una vez fueron regalos de Elohim, se han convertido en nuestro elohim. Han tomado Su lugar. Mientras más posee el hombre, más teme perder y recordemos que aquello que tememos perder, ese es nuestro dios.
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