“Oye, Israel: YHVH nuestro Elohim, YHVH uno es. Y amarás a YHVH tu Elohim de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras…” (Deuteronomio 6:4-9)
Este es el “Shema”. En hebreo Shema significa: escucha. שמע. Regularmente las dos primeras letras que son Ayin y Dalet son resaltadas, unidas significa: Aid = testigo. Es decir que al proclamar el Shema estamos siendo testigos de que YHVH es el único Elohim. El Shema es la primera oración de la mañana y la última de la noche porque tanto al levantarnos como al acostarnos debemos recordar que nuestro Elohim es el centro de nuestra vida. Amarlo con todo nuestro corazón. Según los sagas hebreos la palabra corazón = deseos, es decir que nuestro deseo sea solo hacer la voluntad de YHVH. Con toda nuestra mente, es decir que en el momento de tomar una decisión, Su Torah sea nuestra guía y no actuar fuera de sus Instrucciones. Con todas nuestras fuerzas, la palabra fuerzas aquí está mal traducida la verdadera palabra es: recursos, es decir reconocer que todo lo que tenemos proviene de Él y debe ser usado como Él nos guíe. Luego el Shema nos recuerda que Su Torah debe estar en nuestro corazón. ¿No fue esto lo que YHVH dijo que haría cuando renovara el Pacto con Israel? – Jeremías 31:31-33 – prometió escribir Su Torah en nuestro corazón para que jamás nos olvidáramos que YHVH es nuestro Elohim y nosotros somos Su pueblo. Luego nos ordena enseñarla a nuestros hijos, y proclamarla en todo lugar donde nos encontremos. Nos manda a atarla como señal en nuestras manos y frontales en nuestros ojos, es decir que todo lo que hagamos sea bajo las instrucciones de YHVH y que nuestros ojos deben estar siempre fijos en El, en la columna de fuego y la nube. Y termina diciéndonos que las escribamos en los postes y puertas de nuestras casas, es decir que toda nuestra casa (familia) debe servir a YHVH. Sh'ma Yis'ra'eil Adonai Eloheinu Adonai echad. Oye, Israel, YHVH tu Elohim, YHVH uno es.
“Quien cuando le maldecían, no respondía con maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente” (1Pedro 2:23)
En algún momento u otro de la vida, todos de alguna manera somos acusados falsamente por amigos, familiares o simples conocidos quienes nos juzgan erróneamente. Cuando esto sucede nuestra tendencia o tentación es de retaliar y defendernos. Nuestra actitud por lo regular es totalmente opuesta a la de Yahushua, quien en sus horas más oscuras cuando era escarnecido, insultado, escupido, nunca respondió ni se defendió. El confió toda Su causa al Padre quien es el juez justo. Yahushua advirtió a sus discípulos sobre la hipocresía de juzgar a los demás. La línea entre el juzgar y discernir es muy angosta, pero demasiado significativa. El discernimiento es un don del Ruaj y debe usarse sabiamente. El juzgar es una característica del hombre y por lo regular más común en aquellos con espíritu de religiosidad que no conocen el amor de Elohim, sino la inflexibilidad de la autojustificación. Cuanta angustia nos ahorraríamos si nuestra actitud fuera como la del Maestro a quien profesamos seguir. Igual que Yahushua, debemos siempre encomendar nuestra causa al Padre. No importa lo que la gente diga de nosotros, solo pueden dañar nuestra reputación, pero Elohim está más interesado en nuestro carácter que en nuestra reputación. Nuestro carácter es lo que realmente somos frente a aquel que juzga los pensamientos y actitudes del corazón.
“Id pronto y decid a sus discípulos que ha resucitado de los muertos, y he aquí va delante de vosotros” (Mateo 28:7)
Justo cuando todo parecía perdido, la esperanza se desvanecía y se aproximaba la derrota, Elohim interviene y entrega Su pieza maestra. Una vez más a través de la Escritura, Elohim interviene con Su maravilloso plan de salvación. El día que Yeshua murió y el día en que resucitó, fueron días como ningún otro, pues fue en ese tiempo que ganó la batalla decisiva para la humanidad y conquistó todos los poderes del infierno para siempre. El los venció, desarmó y expuso públicamente. Triunfó sobre todas las fuerzas del demonio por medio de su muerte en el madero. Nos rescató. Fue durante esas fundamentales y críticas semanas de la historia, cuando Elohim convierte lo que para el hombre era una derrota segura, en la más gloriosa victoria jamás vista en el tiempo y la eternidad. Tal vez usted esté enfrentando en este momento una prueba o tribulación, el panorama puede parecer oscuro, se siente como si estuviera acorralada(o) y no sabe qué hacer o a donde ir, y la derrota es lo único que ve delante de usted; hoy, el Elohim de Gloria, quiere que sepa que El está con usted y puede librarle de cualquier situación. Acuda a Él y El derrotará a sus enemigos, le defenderá. Sofonías 3:17 – “YHVH está en medio de ti, poderoso, El salvará; se gozará sobre ti con alegría, callará de amor, se regocijará sobre ti con cánticos”.
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