“¡Cuan hermosas son tus tiendas, oh, Jacob, tus habitaciones, oh Israel! (Números 24:5)
El Tabernáculo fue levantado y los hombres en edad de guerra contados. Ahora, se distribuiría el pueblo en el campamento. El Tabernáculo estaría en el centro y los Israelitas estarían alrededor de él, distribuidos por familias y tribus. Tres tribus a cada lado del Tabernáculo. Cada uno sabía cómo debía ser su relación con los demás dentro del campamento. Cada uno sabía cuál era su función dentro de su tribu. Pero lo más importante, cada uno sabía cuál era su lugar con relación al Tabernáculo. La presencia de YHVH era el foco central de todo el campamento. Y así como cada tribu estaba organizada alrededor del Tabernáculo, cada creyente en Yahushua tiene una posición dentro del Cuerpo del Mesías. Cada creyente tiene su lugar, su llamado, su ministerio. Los dones espirituales son dados a cada creyente, para cumplir su llamado dentro del Cuerpo. El Cuerpo del Mesías es regulado supernaturalmente como el campamento de Israel. Con YHVH como el centro de nuestras vidas y todo el pueblo ocupando su lugar dentro del Cuerpo, el enemigo no tiene ninguna oportunidad. No podemos perder de vista nuestro estandarte, debemos marchar o parar a la orden de nuestro comandante, seguros de que el lugar a donde nos lleva es el indicado y allí estaremos seguros.
“Y aborreció Esaú a Jacob por la bendición con que su padre le había bendecido” (Génesis 27:41)
Aborrecer es sinónimo de odio, ahora muéstrame una persona llena de odio contra alguien, y yo te mostraré una persona incapacitada de por vida. La magnitud de dicha incapacidad depende de qué tanto, odio y resentimiento albergue en su corazón. La intención de Esaú era de matar a su hermano tan pronto su padre muriera, y esto hizo que Jacob huyera por muchos años, pero el odio terminó matando el corazón de Esaú. El asunto fundamental de un corazón lleno de odio es que siempre habrá falta de perdón. Cuando la falta de perdón crece en intensidad se convierte en odio, luego aborrece y reacciona contra la persona objeto de su odio y puede hasta matar. La ofensa que ha causado el odio es un hecho y no se puede cambiar, pero lo que sí se puede cambiar es la actitud hacia la persona o personas involucradas en la ofensa. Si hay odio o resentimiento en tu corazón contra alguien, recuerda, que, si no perdonas, empezarás a cojear en tu carácter y personalidad, lo que eventualmente te robará la capacidad de vivir en paz y disfrutar la vida. Cargar con un corazón lleno de odio o resentimiento, siempre es destructivo y la falta de perdón transforma negativamente la vida.
“Da la nieve como lana, y derrama la escarcha como ceniza” (Salmo 147:16)
El invierno no es muy placentero para muchos. La nieve y la escarcha son parte de la vida durante esta estación. Y sin el invierno, la primavera y el verano no serían lo que son. En nuestra vida también hay estaciones, y muchas veces tenemos dificultad en entender porque están ahí. ¿Por qué tenemos que pasar por el invierno, con nieve, árboles sin hojas, y sin flores? Es bueno aprender de la naturaleza, porque quién la creó, también nos creó a nosotros, y a través de Su obra podemos entender Sus caminos y Su carácter. El invierno puede parecer una estación de muerte, pero, todo lo contrario, es una estación de descanso donde los árboles descansan después de la cosecha y se preparan para dar nuevos frutos. Elohim permite el invierno en nuestra vida, para darnos descanso. El no espera que demos fruto cuando estamos pasando por el invierno, ese es el tiempo para pasar con El y prepararnos para dar fruto. Así, que, si estás pasando por la estación del invierno, no es fin del mundo, después del invierno viene la primavera. Todo es plan de Elohim para Sus hijos. Solo prepárate, pronto vas a sentir el suave aroma de las flores anunciándote que llego la primavera y el tiempo de cantar está a la puerta.
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