“Levántate y ve a Nínive, aquella gran ciudad, y proclama en ella el mensaje que yo te diré” (Jonás 3:2)
Y ¿cuál fue en mensaje que YHVH le dio a Jonás? - “De aquí a cuarenta días Nínive será destruida” - Jonás 3:4. Interesante, no le dijo: diles que repitan esta oración para ser salvos — diles que Yahushua es amor y los ama — diles que diezmen y todo les saldrá bien. Nada de eso, los habitantes de Nínive eran tan corruptos (como nuestra sociedad hoy en día) que entendieron el mensaje y se arrepintieron. ¿Qué es lo que el decadente y corrupto mundo de hoy escucha de aquellos que proclaman ser el pueblo de YHVH? Lo que ellos quieren oír — “Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que teniendo comezón de oír, se amontonarán maestros conforme a sus propias concupiscencias y apartarán de la verdad el oído y se volverán a las fábulas” - 2 Timoteo 4: 3-4. El mensaje de arrepentimiento no es popular hoy en día en ningún púlpito. La salvación barata sin ningún compromiso es lo que se escucha hoy en día. Los mandamientos están mandados a recoger, la Tora fue abolida, hoy vivimos por gracia e interpretan la gracia como alcahuetería y negligencia en el compromiso con YHVH. Yahushua dijo: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” - Juan 14:15. No dijo: si les parece bien. YHVH nos dio mandamientos, no sugerencias. Que jamás lo olvidemos.
“Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría” (Salmo 30:11)
Esta es una promesa maravillosa. YHVH literalmente toma nuestra angustia y la transforma en gozo. No dice que quita nuestra angustia, sino que la transforma. El cambia nuestra tristeza en alegría. Toma nuestros fracasos y los transforma en victorias. Toma nuestra desesperanza y la transforma en esperanza. No estamos exentos de problemas y tribulaciones, pero YHVH nos dice que todo eso obra para bien — Romanos 8:28. No es fácil, el sistema en el que vivimos y al cual no pertenecemos no nos hace la vida fácil, todo lo contrario, pero el asunto no es de vivir sin problemas, sino de permanecer fieles a YHVH, quien a prometido cuidar de nosotros hasta el fin. Permanezcamos en El y Sus promesas. Nuestros problemas y tribulaciones son reales, pero también son la materia prima para esa transformación divina que nuestro Adonai logrará en nosotros a Su tiempo y para Su gloria.
“Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva” (Juan 7:37-38)
SHEMINI ATZERET
El Último Gran Día es llamado en hebreo Simchat Torah (Alegría de la Torah), donde el pueblo es llamado a regocijarse por la Torah. Para aquellos que han malinterpretado la palabra “Torah” y la han traducido como “Ley” debe ser bien difícil el regocijarse en ella, más aún cuando están convencidos que fue abolida y ya no está en efecto. Torah son enseñanzas, instrucciones dadas por Elohim para Su pueblo. El Salmo 119 está lleno de manifestaciones gloriosas sobre la Torah, la llama; delicia, lámpara, verdad y en el versículo 9 dice que es lo único con que el joven puede limpiar su camino. La Torah puede ser comparada con agua pura, que brotó de la cima del Monte Sinaí y bajó con Moisés. Pero desde entonces la han llenado de basura, escombros, desperdicios y la han corrompido hasta el punto de que ya no puede ser bebida más. Aquellos que tengan sed, deben ir a la fuente, a Yahushua, a la Torah verdadera, a la cima del monte. No beban de la palabra adulterada que el sistema religioso quiere darle, está contaminada por todo lo que el hombre le ha echado o quitado, mitos, historias, tradiciones, leyendas, y malas interpretaciones. Vamos a la fuente, a Yahushua y bebamos del Agua pura que Él nos ofrece hoy. ¡SI ALGUNO TIENE SED, VENGA A MI Y BEBA!
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