“El amor es sufrido, es benigno… no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor… todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser” (1Corintios 13:4-8)
¡Que grandioso es el poder del amor! Ha conquistado reinos, ha cruzado océanos, ha inspirado cientos de libros, ha motivado grandes sacrificios. Estoy hablando del amor, no del sentimiento egocéntrico que muchos llaman amor y que solo está centrado en: te amo si me amas, te respeto si tú también lo haces y si me abandonas lo pagarás. Hablo del amor que protege, que guía, que da, que soporta, que espera. Hablo del amor que da fuerzas a un padre o madre para entender que hay lecciones que sus hijos solo pueden aprender en el piso y en vez de rescatarlo, lo dejan allí para que YHVH lo levante. Hablo del amor que espera pacientemente a que ese ser que tanto ama, comprenda la verdad y entienda los peligros de vivir alejado de ella. Hablo del amor de Elohim, pero no del que tanta gente tergiversa creyendo que solo se manifiesta sacándolos de problemas o supliendo sus necesidades, sino del amor de Elohim que permite tribulaciones en la vida de sus hijos para enseñarles lecciones de vida que harán de él un ciudadano digno del Reino. Hablo del amor de YHVH, expresado a través de Yahshua, propiciando un camino de regreso al ceno de nuestro verdadero hogar con El.
“De tus mandamientos he adquirido inteligencia; por tanto, he aborrecido todo camino de mentira” (Salmo 119:104)
¿Cuántas veces hemos escogido un camino para luego arrepentirnos grandemente? Muchas veces, pues en la vida, diariamente nos enfrentamos con la toma de decisiones, algunas pequeñas, como: que comer, a donde ir, etc., pero otras de impacto eterno. A veces, tomar decisiones es agobiante, y en esos momentos es cuando más apreciamos un buen consejo, una palabra de aliento, algo que nos ayude y nos guíe. YHVH ha prometido hacerlo: “Te haré entender y te enseñaré el camino en que debes andar” (Salmo 32:8). Pero, ¿cómo nos guía YHVH? “Lámpara es a mis pies tu Palabra, y lumbrera a mi camino” (Salmo 119:105). “Tu luz y tu verdad estas me guiarán” (Salmo 43:3). Tenemos un manual de instrucciones maravilloso, la Biblia; en ella encontramos la guía para nuestra vida y sus intrincados momentos. No es un libro de: “que hacer en caso de”, sino el libro con las instrucciones de YHVH para, como vivir rectamente delante de YHVH y de los hombres. Es la Palabra de YHVH, Su voluntad, es la Constitución del Reino de Elohim.
“Os daré un corazón de carne. Y pondré dentro de vosotros mi Espíritu, y haré que andéis en mis estatutos, y guardéis mis preceptos, y los pongáis por obra” (Ezequiel 36:26-27)
Este es el Nuevo Pacto (Jeremías 31:31 y 33). No existe un Antiguo Pacto obsoleto y echado a la basura, (“Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio” (1Juan 2:7).Lo que hizo al Antiguo Pacto imposible en determinado momento no fueron los estatutos, mandamientos y preceptos de YHVH, sino el corazón del hombre. YHVH es el mismo ayer, hoy y por los siglos, e igualmente lo es Su Palabra, Sus mandamientos, Sus condiciones. Ahora no tenemos excusa, YHVH en Su misericordia cambia el corazón de piedra por un corazón de carne, a todo aquel que le permita poner dentro de él Su Espíritu y ya no podrá decir que vivir bajo los parámetros de YHVH es imposible. Esta es la verdadera Gracia, no la gracia barata que te ofrecen haciéndote creer que una simple oración será tu tiquete de salida del infierno. No, YHVH demanda más. La vida dentro del Reino exige compromiso, y nosotros como ciudadanos del Reino, tenemos deberes y responsabilidades para con YHVH, los demás y nosotros mismos. Nuestro paso por esta tierra viviendo bajo los preceptos de YHVH son un ensayo para cuando nuestro Mesías reine en medio nuestro y este sistema como tal desaparezca y junto con él, sus corruptos líderes y métodos.
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