“Día Santo es a nuestro Adonai; no os entristezcáis, porque el gozo de YHVH es vuestra fuerza” (Nehemías 8:9-10)
Hace 2.500 años más o menos, hubo una Fiesta de Sukkot especial en Jerusalén. El pueblo de Israel había estado cautivo en Babilonia y les habían permitido regresar y empezar la construcción del segundo templo. Nehemías 8 cuenta sobre esta celebración. Leemos como Ezra le enseña al pueblo la Tora y ellos lloran desconsoladamente en arrepentimiento delante de YHVH. Aunque Sukkot es la Fiesta donde se le ordena al pueblo regocijarse, ellos lloraban y luego en el versículo 9, ellos se regocijan, porque después del llanto viene el gozo. La palabra fuerza en hebreo es “mah-oz” que significa: torre fuerte - roca - defensa - fuerza. Cuando decidimos vivir en continuo arrepentimiento y separados para YHVH, nuestro estado normal es de gozo. Pablo nos dice — “regocijaos en el Adonai siempre. Otra vez digo: Regocijaos” — Filipenses 4:4 — En nuestro regocijo, hallamos nuestra torre fuerte, nuestra defensa, nuestra roca, nuestra fuerza.
“Para que sepan vuestros descendientes que en tabernáculos hice yo habitar a los hijos de Israel cuando los saqué de la tierra de Egipto. Yo YHVH vuestro Elohim” (Levítico 23:43)
Aunque habitaron en tabernáculos (Sukkot) por cuarenta años, Elohim siempre estuvo con ellos. Les dio señales constantes de Su presencia en medio de ellos. Una columna de nube durante el día y una columna de fuego en la noche eran las señales que les recordaban la presencia de Elohim en medio del pueblo. Además, Elohim se hizo de una Sukkah para El mismo, proveyó un lugar donde ellos podían venir a reconciliarse con El. Si, deambularon por cuarenta años, pero no lo hicieron solos. YHVH instituyó la Fiesta de Sukkot como un recordatorio de su provisión y protección. Pero Sukkot no solo mira al pasado, también nos da una vislumbre del futuro, cuando la promesa de Elohim a Abraham será cumplida, cuando todas las naciones de la tierra serán benditas a través de Su pueblo. Según las Escrituras, el gozo que experimentamos en Sukkot, es solo una pruebita del gran gozo que está reservado para nuestro futuro. En realidad, toda la sombra de la Fiesta, comenzando desde la cosecha hasta el Último Gran Día, nos muestra el tiempo final y el gozo del Reino Milenial del Mesías. Asegúrate, que tus hijos, nietos y toda generación sepan de Sukkot y nunca olviden la protección de Elohim para Su pueblo.
“Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada en un monte no se puede esconder” (Mateo 5:14)
Yahushua está comparando la luz que debe haber en cada creyente, con la luz que emanaba de Jerusalén durante la Fiesta de los Tabernáculos. Jerusalén es la ciudad del Gran Rey asentada en el Monte de Elohim. “Venid y subamos al Monte de YHVH, a la casa del Elohim de Jacob; y nos enseñará sus caminos, y caminaremos por sus sendas. Porque de Sion saldrá la Torah, y de Jerusalén la palabra de YHVH” – Isaías 2:3. En la Fiesta de Sukkot, se llevaba a cabo la ceremonia de la luz, el Templo era iluminado con candelabros gigantes que iluminaban toda la ciudad. Se dice que no había ni un solo patio en Jerusalén que no reflejara la luz del Templo. Así es todo aquel que tiene su fe puesta en Yahushua, la luz del Ruaj Hakoddesh que hay en él, debe iluminar todo alrededor. Todos a nuestro lado deben ver la luz del Mesías, la luz de la Torah en nosotros. Elohim quiere un pueblo separado – kaddosh – un pueblo que pueda usar para mostrarle Su gloria al mundo. Por eso escogió a Israel y por eso cada creyente en el Mesías es escogido para ser su instrumento, para revelar a través nuestro, Su plan de redención a la humanidad, para ser luz del mundo – “para que anunciemos las virtudes de aquel que nos llamó de las tinieblas a SU LUZ admirable” – 1Pedro 2:9
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