“Has cambiado mi lamento en baile; desataste mi cilicio, y me ceñiste de alegría” (Salmo 30:11)
Esta es una promesa maravillosa. YHVH literalmente toma nuestra angustia y la transforma en gozo. No dice que quita nuestra angustia, sino que la transforma. El cambia nuestra tristeza en alegría. Toma nuestros fracasos y los transforma en victorias. Toma nuestra desesperanza y la transforma en esperanza. No estamos exentos de problemas y tribulaciones, pero YHVH nos dice que todo eso obra para bien — Romanos 8:28. No es fácil, el sistema en el que vivimos y al cual no pertenecemos no nos hace la vida fácil, todo lo contrario, pero el asunto no es de vivir sin problemas, sino de permanecer fieles a YHVH, quien a prometido cuidar de nosotros hasta el fin. Permanezcamos en El y Sus promesas. Nuestros problemas y tribulaciones son reales, pero también son la materia prima para esa transformación divina que nuestro Adonai logrará en nosotros a Su tiempo y para Su gloria.
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