“A sus discípulos en particular les declaraba todo” (Marcos 4:34)
Yeshua no siempre nos aparta para explicarnos cosas; Él nos explica las cosas a medida que las podemos entender. Le toma a YHVH todo el tiempo y la eternidad hacer a un hombre y a una mujer de acuerdo a su propósito. De la única forma que le somos útiles a YHVH, es si le dejamos limpiar todos los rincones y escondidijos de nuestro propio carácter. Tenemos que deshacernos de la idea de que nos conocemos a nosotros mismos, esa presunción debe desaparecer. Donde halla cualquier elemento de orgullo o altivez, Yeshua no puede exponer nada. Él nos trata a través de la decepción de un orgullo y un intelecto herido, a través de la desilusión del corazón. Tendrá que dejarnos solos. Escuchamos muchas cosas en los salones de clase, pero no entenderemos nada hasta que YHVH nos deje solos.
“El Dios al que servimos puede librarnos” (Daniel 3:17)
¿Sabes tú si el Señor al que sirves puede librarte? ¿Estás seguro y confiado porque le crees a YHVH? Si, el Adonai al que servimos puede librarnos, puede sanarnos, puede suplirnos, puede darnos la victoria, puede mover el universo entero para llevar a cabo el plan que desde antes de la fundación del mundo, trazó para sus hijos. El Adonai al que servimos, es todopoderoso, misericordioso, amoroso, sabio, justo, compasivo, no nos abandona ni nos desampara. El Adonai al que servimos conoce nuestras angustias y temores, cuenta nuestras lágrimas, nos guarda como a la niña de sus ojos y por puro amor, derrama sobre nosotros bendiciones hasta que sobre abunde. El Adonai al que servimos es YHVH y quiere librar a muchos más también.
“Hagamos un examen de conciencia y volvamos al camino del Señor” (Lamentaciones 3:40)
Esta no es una resolución de fin de año, es una resolución que debemos hacer diariamente. Todos los días sin querer o con pleno conocimiento, fallamos al blanco con relación a nuestro compromiso con YHVH. El rey David lo sabía y en uno de sus salmos escribió; “quién podrá entender sus propios errores, líbrame de los que me son ocultos” (Salmo 19:12). No podemos pasar por alto ni un pequeño detalle de nuestra vida, toda ella, debe glorificar a YHVH, en todo debemos ser ejemplo, no estoy hablando de perfección, estoy hablando de reflejar Su carácter en todo lo que hagamos, y cuando nos equivoquemos, mostremos de nuevo su carácter aceptando con humildad nuestro error.
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