“Ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo....... pero después da fruto apacible de justicia” (Hebreos 12:11)
No hay trozo de hierro inservible para un buen herrero que sepa cómo usar el yunque; el sabe que todo lo que necesita es fuego y luego golpear contra el yunque hasta sacar una hermosa pieza de un trozo de chatarra. Así nosotros debemos pasar por el yunque divino si queremos crecer y madurar en nuestra relación con YHVH. Ninguna adversidad llega a nuestra vida sin propósito, todo lo que Elohim permite en nuestra vida, trae el sello divino, y dentro, un plan detallado con instrucciones cuyo punto final siempre es el mismo “Victoria”. YHVH no desperdicia nada, es el Herrero perfecto que aprovecha hasta la más diminuta partícula para embellecer su obra, ¡dejémonos moldear en el yunque de Elohim!
“Dame hijo mío tu corazón, y miren tus ojos por mis caminos” (Proverbios 23:26)
Las relaciones se miden por la entrega o compromiso que se tenga. La mayoría de la gente hoy día huye de compromisos que demanden demasiado, es decir que conlleven una entrega, porque la entrega demanda fidelidad y eso es algo que el mundo ya olvido, su significado y valor. Lo triste de esto es que la misma falta de compromiso o entrega está operando en el pueblo de Elohim. Es decir, seguir a Elohim a mi manera, no tener que renunciar a nada o casi nada, está bien asistir a las actividades de la congregación, pero mi vida no puede acabarse, tiene que seguir. Y ¿cuál es esa vida? Nuestra vida está llena de hábitos, actitudes, relaciones que necesitan ser evaluadas, sopesadas bajo la lupa de La Torah y tomar decisiones al respecto. Libertad no es lo mismo que autonomía, y solo hay una verdadera liberta y es “caminar en obediencia a YHVH”. Entrega no es rendición. Cuando entregas tu vida a YHVH no estás diciendo que eres un inepto, sino que admites que tus valores deben ser ordenados para poder vivir rectamente y, por consiguiente, aceptas ser guiado por YHVH y vivir bajo Sus parámetros.
“En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33)
En esta vida todos, creyentes y no creyentes, experimentamos tentaciones, tribulaciones y sufrimientos de diferentes formas; bancarrota, desempleo, enfermedades, relaciones rotas, etc. Nadie es inmune a los momentos difíciles, pero quienes tenemos a Elohim por Padre y a Yahushua por nuestro Salvador, hemos sido bendecidos con el Ruaj Hakodesh (Espíritu Santo) que nos ayuda a soportar cualquier prueba que llegue a nuestra vida. Es maravilloso saber que como hijos de YHVH tenemos comunicación directa con el Padre, más aún en esos momentos difíciles. No tenemos por qué responder a esas situaciones como el mundo responde, con ira, depresión y deseos de venganza, ni tenemos que arreglar las cosas a nuestra manera aunque seamos tentados a hacerlo, YHVH dice que estemos quietos y confiemos en El. Esos momentos prueban nuestro carácter y revelan nuestra relación con YHVH. Recordemos que en este mundo, los problemas no van a desaparecer, que no debemos tomar decisiones basados en impulsos, sino estar quietos y confiar en Elohim.
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