“Porque el hiere, pero venda la herida; golpea, pero trae alivio” (Job 5:18)
Suena paradójico, ¿no? Pero así es y no debe de extrañarnos porque es lo mismo que nosotros hacemos con nuestros hijos. Los reprendemos por su propio bien, pero los amamos, cuidamos, y sanamos su corazón con besos y caricias. YHVH no obra diferente, de hecho, somos creados a su imagen y semejanza, somos nosotros quienes imitamos su proceder porque queramos admitirlo o no, es la mejor forma de educar y disciplinar. ¿Estas pasando por una prueba, tribulación o angustia? Él lo está permitiendo, es una de esas heridas o golpecitos suyos, para formar nuestro carácter y mostrarnos su gloria si confiamos en él. Duele, pero créeme saldrás como el oro, puro y refinado.
“Un solo error acaba con muchos bienes” (Eclesiastés 9:18)
¿Cuánto nos ha costado una palabra dicha sin pensar, un acto irresponsable, una infidelidad, un momento de ira? Parecen cosas insignificantes, pero son esas pequeñas grandes cosas que pueden hacer de nuestra vida una completa pesadilla. Y el problema no es sólo lo que hemos dicho o hecho, el problema en sí, es que, si salió de nosotros es porque tiene raíces muy dentro de nuestro corazón. Por consiguiente la solución no es simplemente pedir perdón, sino tratar con la raíz del problema, pedir ayuda, ir a YHVH, aperarnos de los recursos del cielo y buscar liberación, buscar sanidad. Tal vez paguemos un precio alto, pero aprenderemos lecciones que nos ayudarán a crecer y a madurar.
“Todo lo puedo en Yeshua que me fortalece” (Filipenses 4:13)
Todo es todo. Podemos tener paz en medio de la tormenta. Podemos salir victoriosos de cualquier problema. Podemos amar a quien no nos ama. Podemos perdonar cualquier ofensa. Podemos superar todo pérdida. Todo lo podemos en El, pero separados de El nada podemos hacer. No importa que tan poderoso creas ser ni que tan suficiente te sientas, si tus fuerzas no provienen de YHVH, pronto estarás vencido, derrotado, rendido y sin fuerzas para seguir. Es el y el poder de su fuerza que actúa en nosotros, lo que nos sostiene, y nos lleva de victoria en victoria y de gloria en gloria. Todo lo podemos en Él.
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