“El que procura el bien buscará favor; más al que busca el mal, éste le vendrá” (Proverbios 11:27)
Este es un principio espiritual y podemos resumirlo así: cuando buscas lo bueno en otros, hallarás el favor de YHVH, pero cuando buscas lo malo en otros, el mismo mal que ves en ellos, será el tuyo propio. “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la Ley del Mesías” – Gálatas 6:2. Llevar las cargas los unos de los otros, es preocuparse lo suficiente para orar por ellos. Los sabios dicen que cuando oras por otro teniendo tú la misma necesidad, tu necesidad es suplida primero, por ejemplo: cuando Job oró por sus amigos, YHVH restauró a Job completamente – “Y quitó YHVH la aflicción de Job, cuando él hubo orado por sus amigos…” – Job 42:10. Cuando albergamos en nuestro corazón indiferencia, odio y mala voluntad hacia otros, lo único que hacemos es lastimarnos a nosotros mismos. Cuando buscamos el bien de los demás, hallamos el favor, la sanidad y la vida de YHVH. Siempre debemos buscar y desear el bien de los demás, pues Yahushua dijo: “… con la misma medida con que medís, os volverán a medir” – Lucas 6:38b).
“Bueno y recto es YHVH; por tanto, él enseñará a los pecadores el camino” (Salmo 25:8)
Como todo buen Padre, YHVH disciplina y corrige a sus hijos para su propio bien – Proverbios 3:11 – “No menosprecies, hijo mío, el castigo de YHVH”. La disciplina de YHVH nos guía al arrepentimiento, se dice que: YHVH no nos ama porque seamos buenos, sino que nos hará buenos porque nos ama. La palabra hebrea “Derek” que significa “Camino” se refiere metafóricamente al viaje, manera o curso de nuestra vida y como YHVH es recto, enseña a sus hijos a andar en rectitud. El Camino de YHVH, es vivir una vida de acuerdo a la Torah, una vida de justicia, es el “camino angosto” que lleva a la vida eterna y quienes lo caminan se reconocerán por sus frutos – “Por sus frutos los conoceréis” – Mateo 7:15. Yahushua durante su ministerio en la tierra, enseñó Torah y nos mandó a vivirla, constantemente afirmó que la enseñanza central de la Torah – el Shemá – era poner a YHVH por encima de todo. Y el Pacto Renovado (NT) consiste en que el Ruaj escribe la Torah en nuestro corazón y nos instruye y guía. Yahushua es la Torah Viva, el mismo dijo “Yo soy el camino (Derek) la verdad y la vida” – Juan 14:6.
“Pero sed hacedores de la Palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos” (Santiago 1:22)
La diferencia entre el hacer y el oír o saber, radica en la mentalidad de la persona. La Biblia en su lenguaje original, humanamente hablando, es producto de la mente hebrea. Así que, la mentalidad hebrea de los tiempos bíblicos es bastante diferente a la mentalidad helenística occidental de la cual ha surgido la mayor parte de la teología de la iglesia. La diferencia fundamental entre las dos mentalidades, está principalmente en el área del “saber” vs “hacer”. La mentalidad hebrea está concentrada en la práctica, la griega en el conocimiento. Para la mentalidad hebrea el objetivo final es una conducta correcta, para la griega el pensamiento correcto. El deber y la conciencia estricta son las cosas más importante para la mente hebrea, para la griega el juego espontaneo y luminoso de la inteligencia. La mente hebrea exalta las virtudes morales, la griega las subordina a las virtudes intelectuales. El contraste es entre la práctica y la teoría, entre el hombre moral y el intelectual o teórico. Esto nos ayuda a entender más porque las iglesias cristianas están tan enfocadas en la ortodoxia doctrinal, a expensas de la obediencia a la Palabra. El por qué las guerras entre comunidades por la doctrina sana, como la llaman. Una de las preguntas más comunes que te hacen cuando saben que sigues al Mesías es: ¿eres de sana doctrina? No te preguntan ¿eres obediente a la Torah? Creer en Elohim y actuar éticamente deben ser inseparables.
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