“Todo el que cayere sobre aquella piedra, será quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le desmenuzará” (Lucas 20:18)
Con frecuencia pensamos que estar quebrantado es la condición en que quedamos después de que el mundo nos ha hecho trisas, y venimos a YHVH a que nos restaure. Cuando la mano humana nos quebranta lo que le traemos al Padre son pedazos deteriorados, pero si le permitimos a El quebrantarnos, los pedazos serán formados por Sus manos y solo Él sabe la nueva forma que nos va a dar. ¿Qué significa ser quebrantado? ¿Por qué lo necesitamos? Tarde o temprano nuestra estructura va a fallar y la diferencia está en si voy a estar sobre la roca o debajo de ella. Cuando mi autosuficiencia, mi ego se derrumbe, ¿qué quiero? ¿Pelear y dar coces contra el aguijón? O ¿someterme a la intervención divina y dejar que el Padre Celestial con su amor y cuidado me moldee de nuevo? Ser quebrantado por El, es caer de rodillas delante de Su presencia y reconocerlo por lo que es, nuestro Salvador, Rey y Señor. Es abrir nuestros brazos, exponer nuestro corazón y mirando al cielo decirle “aquí estoy Señor”. Es estar sin una gota de esperanza y aun así, decir: “El Señor es mi Pastor, nada me faltará”.
“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente” (Efesios 4:22-23)
Somos el producto de nuestros pensamientos, así que, es supremamente importante escoger cuidadosamente donde vamos a enfocar nuestra energía mental. Podemos aferrarnos a nuestra vieja manera de pensar y consecuentemente nos vamos a hallar atrapados en viejos hábitos y actitudes como orgullo, amargura, infelicidad, resentimiento, etc., porque por lo regular nuestros pensamientos están programados por patrones figurativos, amigos, familia, iglesia y aun enemigos, y como seres inteligentes tenemos la capacidad de escoger que pensar y en que material habitar; por eso, la alternativa más savia es reprogramar nuestro pensamiento para que nuestras actitudes sean de acuerdo a la nueva naturaleza creada según YHVH. Reprogramar nuestra mente, es asunto de escoger creer en la verdad de YHVH, la cual nos dice a través de las Escrituras que debemos “transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento” (Romanos 12:2). Cuando permitimos que nuestros pensamientos sean guiados por los pensamientos de YHVH, pensaremos, hablaremos y actuaremos de acuerdo a Su voluntad. “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti” (Salmo 119:11)
“En YHVH he confiado; ¿cómo decís a mi alma que escape al monte cual ave?” (Salmo 11:1)
Creo que la mayoría de ustedes están de acuerdo conmigo en que la frase “confiar en YHVH” se ha vuelto frase de cajón. La decimos con tanta facilidad, es como la salida más rápida que usamos cuando alguien en tribulación viene a nosotros. Y el concepto es bien claro, si confiamos en YHVH, las cosas toman otro color, pero seamos sinceros, ni nosotros mismos cuando nos encontramos en esos momentos difíciles tenemos el valor de dejar todo en las manos de YHVH y poner toda nuestra confianza en El. Confiar en YHVH es más que una simple frase, es dejar, soltar, abandonar, es no buscar más nuestras propias soluciones y entregarle todo a Él, y pedirle que nos dé el valor de hacerlo, la fortaleza y el dominio propio para no volver a tomar las cosas en nuestras manos, el coraje para enfrentar nuestros miedos y la sabiduría y fe que necesitamos para confiar nuestra vida en Sus manos, creyendo firmemente que nadie más puede darnos dirección y fortaleza para enmendar, construir de nuevo tal vez sobre cenizas y seguir adelante.
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