“El que no es conmigo, contra mí es” (Lucas 11:23)
Después de que Yahushua echó fuera los demonios del hombre que vivía en el cementerio, estos se metieron en unos cerdos y se desbocaron por un precipicio. Cuando la gente vio esto, en vez de alegrarse de que su vecino era salvo, le rogaban que se fuera de la región (Marcos 5:17). Eso realmente resume la reacción de la humanidad hacia Yahushua. O queremos estar cerca de El o huimos de El. Tal vez digas; “Admito que aún no he hecho compromiso con el Mesías, pero tampoco le he dicho que se vaya”. El caso es, que si no le dices SI, esencialmente le estás diciendo no, vete de mi vida. El dijo; “El que no es conmigo, contra mí es”. O crees y confías en el Mesías, o simplemente no crees. No hay otra opción. Mira dentro de tu corazón, tal vez resistes la obra de YHVH en tu vida. Tal vez no quieres renunciar a algunas cosas en tu vida que sabes son malas. O tal vez, estás muy ocupado—tienes tiempo para todo menos para El.
“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3)
La Biblia ha sido llamada por muchos “el manual de la vida” pero no para obedecerla sino para lograr que Elohim haga lo que ellos quieran y conceda sus deseos. Pero es todo lo contrario, la Torah es el manual o guía que nos enseña cómo vivir si queremos que nuestra relación con Elohim funcione. Si las cosas no son como quisieras, tal vez es que estás leyendo la Torah bajo un sistema de fe manipulador y erróneo. Por ejemplo: el versículo de Jeremías no tiene un “si” antes de clama, como si fuera opcional. Es imperativo, no algo extra en tu caminar con Elohim. No dice: clama a Elohim cuando tengas problemas o deseos, simplemente dice: CLAMA, no cuando las cosas están fuera de tu alcance, sino siempre. El tiene cosas para decirnos, pero nosotros no estamos listos para escuchar porque estamos llenos del sistema, de nuestro propio mundo, de problemas, deseos, expectativas sobre la vida y aun de cómo Elohim debe respondernos o tratarnos. Elohim quiere hablarnos, no podemos hacer a un lado este mandamiento y decir que lo amamos, hay cosas en la Torah que no podemos descifrar por nosotros mismos. Necesitamos esa íntima comunión con El, no para lograr que el cumpla nuestros deseos, sino para conocer su carácter, entender sus caminos y comprender que, aunque las cosas no son como quisiéramos, son como tienen que ser para nuestro bienestar.
“Porque todo lo que es nacido de YHWH vence al mundo; y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe” (1Juan 5:4)
La noche antes de su ejecución Yahushua anuncio: “Estas cosas os he hablado para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción; pero confiad, yo he vencido al mundo” – Juan 16:33. Al día siguiente estando frente a Pilatos, Yahushua declaró: “Mi reino no es de este mundo” – Juan 18:36. ¿Qué quería decir Yahushua con el “mundo”, el cual los creyentes no deben amar? “No améis al mundo, ni las cosas que están en el mundo” -- ¿Cuáles cosas? – “los deseos de la carne, los deseos de los ojos, y la vanagloria de la vida” – 1Juan 2:15-16. Cuando la Biblia usa la palabra mundo en el sentido de que es algo que debemos vencer, no se está refiriendo al planeta tierra, sino al “mundo” como sistema social, a la civilización. El mundo como resultado colectivo de las actividades de la humanidad desde el momento en que el hombre se rebeló contra YHWH. Muchos versículos en la Biblia nos muestran claramente que “todo el mundo” está bajo la influencia del enemigo – 1Juan 5:19 “Sabemos que somos de YHWH, y el mundo entero está bajo el maligno”. Él es el autor del sistema que nos rodea. Solo mire el mundo actual: guerras, violencia, sufrimiento, avaricia, corrupción, deshonestidad, enfermedad y depresión. Es un sistema malvado y opresivo. No es el mundo de YHWH, no es la sociedad de YHWH, la comunidad de los santos. Cualquiera que busque una relación con el mundo, dice la Escritura que: “se constituye enemigo de YHWH” – Santiago 4:4. Por eso Yahushua dijo cuando estaba orando por sus discípulos: “No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo”. Yahushua estaba en el mundo, pero no era del mundo. El no participo de sus malvados caminos. Se mantuvo limpio y así debemos ser nosotros.
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