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Gota Diaria 11-05-2024

“Vosotros visteis lo que hice a los egipcios, y cómo os tomé sobre alas de águilas, y cómo os he atraído a mí”  (Éxodo 19:4)

 

Antes de que existieran los satélites de ubicación global, para viajar por el desierto usted necesitaba mapa y brújula.  Debía chequear constantemente para verificar que si iba en la dirección correcta, pero aún así, perder la dirección era fácil.  Si no tenía cuidado al final del día, podía estar a 5 millas del sitio indicado, solo deseando que de alguna manera Elohim lo sacara de allí y lo pusiera en el lugar donde se suponía que debía estar.  Igualmente nosotros si no chequeamos constantemente el mapa (Torah), podemos encontrarnos en el sitio incorrecto.  Muchas veces no salimos de ahí porque oramos incorrectamente.  Le pedimos a Elohim que nos saque y nos lleve a donde queremos.  Pero no funciona así con YHVH.  El no nos saca para pasarnos al otro lado y que nosotros continuemos nuestro camino.  Cuando Elohim nos toma en las alas de águila, no es para llevarnos al otro lado, sino para llevarnos a Él, a Su misma presencia, a la tierra prometida.  Es allí, en Su presencia donde El nos revela Su voluntad para nuestra vida.  Es allí, en Su presencia donde la gracia es abundante, la emunah es fortalecida. Es allí, en Su presencia donde aprendemos que hemos sido llamados a estar en El, con El y a guardar Su Torah, Su pacto.  Y guardar Su pacto no es difícil cuando estás en El, y sabes que El te dirige, te provee, te guarda.  Después de todo, es a través del sacrificio del Mesías que somos especial tesoro para YHVH.  ¡Shabbat Shalom ¡

Gota Diaria 10-05-2024

“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” (Isaías 43:19)

 

Debido a nuestra débil y racional naturaleza, y a la poca misericordia que tenemos cuando de dar nuevas oportunidades a quienes nos ofenden, se trata; nos cuesta entender que Elohim de nuevo lo hará.  De nuevo abrirá camino en el desierto.  En la Escritura, el desierto es un lugar árido, seco, vacío, un lugar donde la vida no crece ni prospera.  Un lugar habitado por bestias, un lugar sin descanso.  Pero el desierto no es desconocido por Elohim.  Fue allí a donde llevó al pueblo después de sacarlo de Egipto, allí los sustentó, probó, pulió y formó.  Hizo de ellos una nación, les dio identidad, les dio mandamientos y les dio límites y reglas que debían observar como pueblo de Elohim.  En ese lugar precario, llamado desierto, lleno de inseguridad e incertidumbre, el pueblo aprendió a confiar en YHVH, a creer en Su bondad y misericordia.  El desierto nos obliga a dejar de controlar y nos permite a través de sus noches oscuras, entregar el control a Elohim y confiar que de nuevo abrirá camino en el desierto y nos llevará hasta el final.  Fue en el desierto donde los Israelitas conocieron a YHVH, y es en el desierto donde nosotros encontramos respuestas a nuestra necesidad, es allí donde podemos ver Su gloria, donde no nos queda más y solo con El podemos salir, porque el desierto no es nuestro destino final.  Hay una tierra prometida para poseer.  De nuevo YHVH abrirá camino en el desierto y llegaremos allí, en el tiempo de YHVH y a la manera de YHVH.  

Gota Diaria 09-05-2024

“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído YHVH tu Elohim estos cuarenta años en el desierto”  (Deuteronomio 8:2)

 

La Escritura continua: “… para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos”.  Elohim le recuerda constantemente a los Israelitas, su viaje por el desierto, de cómo dependían totalmente de Él, no quiere que lo olviden, quiere que mantengan sus ojos puestos en él.  En el desierto es donde nos damos cuanta verdaderamente de que estamos hechos, todo lo que somos sale a la luz.  Es allí donde sabemos si de verdad nuestro corazón le pertenece a YHVH o no, si lo obedeceremos a pesar de las circunstancias, de la aridez, de la sequía, de la aparente desolación, es allí donde tomamos las decisiones más importantes de nuestra vida, es allí donde decidimos confiar en YHVH o seguir nuestro propio camino.  Elohim le prometió al pueblo ciertas cosas si ellos obedecían sus mandamientos.  Por cuarenta años: su vestido no se envejeció, ni sus pies se hincharon.  Les prometió una tierra de arroyos, de fuentes de manantiales; tierra de trigo y cebada, de vides, higueras y granados; tierra de olivos, de aceite y de miel.  Tierra en la cual no comerían el pan con escasez, ni les faltaría nada en ella.  Pero también les recordó que: “no solo de pan vivirá el hombre, mas de todo lo que sale de la boca de YHVH vivirá el hombre”.   La tierra produce y todos, justos e injustos comemos de ella, pero solo aquellos que comen del pan verdadero, de la palabra, Torah de YHVH tiene la verdadera vida. 

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