“Y digas en tu corazón: mi poder y la fuerza de mi mano me han traído esta riqueza” (Deuteronomio 8:17)
Una vida verdaderamente efectiva solo es posible cuando desarrollamos una perspectiva Bíblica sobre la vida. Se puede aprender mucho sobre el mundo a través de la investigación científica y la experiencia. Pero la sabiduría, la habilidad para vivir de manera efectiva, se deriva principalmente de la revelación que YHVH nos da a través de la Torah. Y digo principalmente, porque esto no es un ejercicio académico, es decir; leer o incluso memorizar versículos. La toral si no se vive, no produce nada que valga la pena, como dice la misma Escritura “no es el oidor, sino el hacedor”. Las Escrituras son más que una colección de dichos sabios. A través de sus historias, instrucciones, profecías, etc., logra dirigirnos a conocer al Padre y la necesidad de confiar en El y lo que nos ha provisto en el Mesías. Expresa sus instrucciones de tal manera, que hace que realmente nos enfrentemos con cada aspecto de la vida. Moisés imaginó un día en que el pueblo de Israel conocería un nivel de prosperidad y les advierte que se asegure de nunca darse crédito por su riqueza. La Torah está llena de principios para vivir. Vivir con cuidado la vida según la Palabra de YHVH siempre será lo mejor. Es más fácil caminar por este sistema con una guía segura que a la deriva.
“Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros perdonamos a nuestros deudores” (Mateo 6:12)
El perdón es una de las experiencias humanas más profundas y dolorosas. Hay cientos de versiones baratas sobre el perdón, pero cuando la ofensa nos cuesta, es otro asunto. Tal vez nunca has pensado que las ofensas cuesten, pero cuestan, te pueden robar la salud física o emocional, afectar tu relación familiar, laboral o de amistad. Y algunas cosas se pueden pagar, pero solo el perdón cubre aquellas que no se pueden. Pedir perdón y perdonar es un acto de la voluntad, cada uno decide. Pero contrario a lo que la mayoría piensa, es la persona ofendida, la que no quiere perdonar, quien se haya en prisión. Prisionera de su propia amargura. Ahora, el perdón no significa que quien cometió la falta está exenta de las consecuencias, en absoluto. Cuando vamos a YHVH a pedirle perdón por todos nuestros pecados, eso no implica que no tenemos que hacerle frente a las consecuencias de una vida desordenada. El perdón cancela la deuda, y nos asegura que con YHVH podemos hacerle frente a las consecuencias y salir victoriosos aprendiendo las lecciones necesarias para seguir adelante sin resbalar en la misma piedra. La otra cara del perdón es el perdonar a aquellos que nos han ofendido. Al perdonar los hacemos y nos hacemos libres. Ellos libres de la culpa y nosotros libres de la amargura que no nos dejaba tener una relación pura y libre con YHVH y con los demás.
“¿No es El tu padre que te creó? Él te hizo y te estableció” (Deuteronomio 32:6)
Sabemos que somos el producto de un proceso natural. Pero ¿es solo eso? Si fuéramos el producto de un proceso natural únicamente, entonces nada importaría, la existencia, conciencia, deseos, amor, todo no sería otra cosa que eventos físicos. La vida no tendría sentido, aun las relaciones no tendrían propósito. Los valores, estándares morales y éticos no tendrían bases, serían solo preferencias y deseos. Para muchos eso es exactamente, por eso no debe sorprendernos que las sociedades hoy en día corran desbocadas hacia una anarquía moral. Pero muchos sabemos que la vida si tiene sentido. Sabemos que las relaciones, especialmente las más íntimas no son producto del azar, y la relación padre - hijo es crucial para entender esto, porque nos da identidad y pertenencia, porque se deriva del Padre Eterno — “Porque en El vivimos y nos movemos…” Hechos 17:28. YHVH es el origen de todo, de nuestra vida, que use elementos secundarios como nuestros padres terrenales para traernos a este sistema, es irrelevante. Existimos porque YHVH así lo ha querido, El maneja las cuerdas de nuestra vida y saberlo nos debe dar tranquilidad y paz, porque, aunque nuestros padres terrenales falten, YHVH está ahí, nuestro Padre Celestial siempre está presente ayudándonos a entender que la vida tiene un propósito y que solo lo podemos cumplir en El. ¡Shabbat Shalom ¡
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