“Elías... dijo; ¿hasta cuándo claudicaréis vosotros entre dos pensamientos? Si YHVH es Elohim, seguidle” (1 Reyes 18:21)
Estoy segura que el día más feliz de su vida fue cuando entro en pacto con YHVH a travez de Yahushua. Fue el día en que su destino eterno cambio, el día en que paso de la oscuridad a la luz, el día en que encontró nuevo propósito y significado a su vida. Pero ese día también fue el día en que una verdadera guerra espiritual empezó. Algunos creyentes entran en shock cuando descubren que la vida del creyente no es un campo de juego sino un campo de batalla. Le guste o no, usted está en una batalla entre el bien y el mal, entre lo correcto e incorrecto, entre Elohim y Satanás. No es opcional, pero usted debe elegir en que lado quiere pelear. En el campo de batalla, usted avanza y deja que YHVH le use, o se retira. Es tiempo de brillar su armadura, de afilar su espada porque le guste o no, usted ha sido reclutado para el servicio de YHVH. Como hijo(a) de YHVH, usted es un soldado.
“Tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros” (2 Corintios 4:7)
¿Es la baja auto-estima un problema de la sociedad hoy día? Yo creo que necesitamos entender como son las cosas en realidad. Primero que todo, necesitamos reconocer que somos pecadores. Pero también reconocer que cuando el Mesías llega a nuestra vida, nos da valor. El pone Su tesoro en vasos de barro, terrenales, los cuales son nuestras vidas. Y ahora con una nueva confianza, tengo algo para ofrecer porque El ha puesto algo de valor en mí, me ha dado valor. Un gran escritor puede escribir en un papel ordinario y de pronto este papel adquiere valor. Un gran artista puede tomar un pedazo de lienzo y pintar algo de gran valor. No es el papel ni el lienzo lo que vale. Es lo que el poeta escribió en el papel. Es lo que el artista pintó en el lienzo. El apóstol Pablo sabía que el valor del trabajo que el estaba haciendo para el Señor, no era debido a su habilidad, sino al poder de YHVH obrando en el. YHVH escribió Su nombre, Yahushua, sobre ti cuando le diste tu vida. …. Te puse nombre, mio eres tu – Isaias 43:1.
“Señor, tu lo sabes todo, tu sabes que te amo” (Juan 21:17)
Simón Pedro amaba al Señor, aunque lo hubiera negado. Pero ya no se jactaba de su amor por Yahushua. Siempre es sabio no jactarse. Nunca te jactes de tu amor por el Señor, jáctate de Su amor por ti. No me digas cuanto lo amas, cuanto has hecho por El o que siervo tan maravilloso has sido. No—dime cuanto ha hecho El por ti. Cuanto te ama. Todo lo que ha hecho en tu vida. ¿Cómo puedes saber si una persona ama al Señor? La persona que ama al Señor, anhela tener una comunión personal con El. La persona que ama al Señor, ama las cosas que El ama y odia las cosas que El odia. La persona que ama al Señor, anhela el regreso de su Mesías Yahushua. La persona que ama al Señor, guarda sus mandamientos. Si de verdad amas a YHVH, ese amor se manifestará en tu vida. “¿Me amas? le pregunto Yahushua a Pedro. Y aún sigue haciendo esa pregunta a todos nosotros hoy. SHABBAT SHALOM
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