“Para que seáis hijos de vuestro Padre que está en los cielos, que hace salir el sol sobre malos y buenos, y que hace llover sobre justos e injustos” (Mateo 5:45)
Muchos creen y aun enseñan que cuando alguien es muy próspero y adquiere muchas cosas materiales, es porque el favor de YHVH está con él; y si alguien está pasando por tribulación y escases, es porque ha pecado o no tiene fe. Pero la escritura dice claramente que el sol sale sobre buenos y malos y la lluvia cae sobre justos e injustos. Una vida llena de cosas materiales no significa que YHVH está con dicha persona o aprueba su vida, ni la escases y sufrimiento es símbolo de que YHVH ha abandonado a la persona. Si basamos nuestra vida en las circunstancias, no somos en nada diferentes al comun de la gente que anda sin Elohim, ni guarda Su Torah. Lo que nos hace diferentes al resto del mundo, es que tenemos algo mucho mas grande que las circunstancias. Que podemos vivir victoriosos en la abundancia y en la escases, en la salud o en la enfermedad, en tiempos de gozo y en tiempos de tribulación, porque tenemos una relación con nuestro Padre Celestial. No hay nada malo en regocijarnos en los tiempos buenos, pero debemos hacerlo tambien en los no tan buenos. Tenemos un mayor tesoro y una victoria maravillosa, cuando centramos nuestra vida en YHVH todo el tiempo.
“¿Qué pues diremos? Que los gentiles, que no iban tras la justicia, han alcanzado la justicia… mas Israel que iba tras una Torah de justicia no la alcanzó. ¿Por qué? Porque iban tras ella no por fe… tropezaron en la piedra de tropiezo” (Romanos 9:30-33)
Al estilo farisaico, Pablo hace una pregunta para aclarar un punto. Pablo explica que en realidad Elohim concedió justicia a los gentiles, pero de ninguna manera reemplazan ellos a Israel. En Romanos 11:1, Pablo hace la misma pregunta – “¿Ha desechado Elohim a su pueblo? En ninguna manera”. Observar la Torah en base a nuestra fe, es lo correcto y no ha sido abolida por creer en Yahushua, de hecho en Romanos 3:31, Pablo muestra que la Torah es buena, hay que observarla y ese no es el punto que el condena. “¿Luego por la fe invalidamos la Torah? En ninguna manera, sino que confirmamos la Torah”. Pero, observar la Torah sin fe como medio para obtener la salvación, es “tropezar en la piedra”. Pablo afirma que el problema de Israel es que tropezaron en la Torah y el Mesías. La Torah y el Mesías son UNO, y ese UNO es el plan del Pacto de Elohim, expresado en la Torah e implementado en el Mesías. Israel no llego al fin o meta, la cual es Yahushua – “Porque el fin de la Torah es el Mesías, para justicia a todo aquel que cree” – Romanos 10:4. La palabra fin aquí es del G5056 = propósito u objetivo. No quiere decir como muchos enseñan, que aquí la Torah terminó y empezó Yahushua. Es imposible, si admiten que Yahushua es la “Palabra” (Torah), como es posible que algo que se acaba de manifestar, termine inmediatamente. La piedra de tropiezo y el objeto de la fe son lo mismo, Israel tropezó en el Mesías del que habla la Torah. Guardar la Torah para obtener justicia sin poner la confianza en el Mesías, es incorrecto, tan incorrecto como poner la confianza en el Mesías y anular la Torah. No puedes separa lo uno de lo otro. El discípulo del Mesías, pone su confianza en El y guarda la Torah. “Ata el testimonio, sella la Torah entre mis discípulos” – Isaías 8:16.
“Descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y golpearon contra aquella casa; y no cayó, porque estaba fundada sobre la roca” (Mateo 7:25)
Construir una casa no es asunto de novatos, hay que tener conocimientos por eso necesitamos un perito arquitecto. Lo más importante son las bases. Estas deben ser lo suficientemente firmes para soportar el peso de la casa e impedir que cualquier desastre dañe su estructura o la derribe. Es bastante evidente, mucha gente hoy en día no tiene bases bien fundamentadas para entender el Reino de Elohim, por eso vemos a muchos que siguen sufriendo por heridas del pasado sin poder recibir el poder sanador de Yeshua, y reparar un edificio con bases malas, es bien difícil, es mejor pedirle a Elohim que haga algo nuevo con bases firmes que soporten las tormentas que enfrentamos en la vida. Si los principios del Reino, tales como: las consecuencias de la caída del hombre, la realidad de la obra de Satanás, la obra redentora del Mesías, Su poder sanador, transformador y la obra purificadora del Ruaj Ha Koddesh (Espíritu Santo), fueran enseñados a todos desde niños, tendríamos bases firmes y estaríamos equipados para todo lo que se presente en la vida, seríamos más efectivos en nuestro servicio en el Reino, y el enemigo estaría desarmado ante el señorío del Mesías establecido en nuestras vidas.
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