“Las primicias de los primeros frutos de tu tierra traerás a la casa de YHWH tu Elohim” (Éxodo 23:19)
La fiesta de los Primeros Frutos o Primicias se celebra para agradecer a Elohim por Su bondad al proveernos de alimento y por las primeras cosechas del año. También es el día en que se empieza la cuenta del Omer que nos llevará a la Fiesta de Shavuot – Pentecostés – al final de los cincuenta días. Como todas las demás fiestas, la Fiesta de la Primicias juega un papel importante en el plan de redención que YHWH diseño para Su pueblo. Nosotros como creyentes en el Mesías celebramos la Fiesta, conmemorando su cumplimiento profético en la Resurrección de nuestro Adonai – “Mas ahora el Mesías ha resucitado de los muertos; primicias de los que durmieron es hecho” – 1Corintios 15:20. Yeshua resucito y fue primicia para Elohim y abrió el camino para nuestra resurrección – “Pero cada uno en su debido orden: El Mesías, las primicias; luego los que son del Mesías, en su venida” “Porque por cuanto la muerte entró por un hombre, también por un hombre la resurrección de los muertos. Porque así como en Adán todos mueren, también en el Mesías todos serán vivificados” – 1Corintios 15:21-23. La ofrenda que Yeshua le hizo a Elohim fue los primeros frutos de la cosecha – Mateo 27:52-53, pero solo fueron los primeros, la cosecha continua. Tu y yo somos cosecha para YHWH.
“Y Yeshua les dijo: Mirad, guardaos de la levadura de los fariseos y de los saduceos” (Mateo 16:6)
Cuando Yeshua advirtió a sus discípulos que tuvieran cuidado de la levadura de los fariseos y de los saduceos, inicialmente no entendieron. Luego comprendieron que les hablaba de la doctrina. Doctrina en griego es – didaché = enseñanza. Los fariseos habían usurpado la “cátedra de Moisés” o sea el derecho de enseñar la Torah que solo le pertenecía a los sacerdotes. En la época de Yeshua los fariseos habían tomado el cargo de la enseñanza y Yeshua califica su enseñanza como, “hipocresía” – “Guardaos de la levadura de los fariseos que es la hipocresía” – Lucas 12:1. Hipocresía en griego es, hupokrisis = actuar fingidamente, engañar, pretender. En otras palabras es mostrar lo que no es, engañar mostrando una imagen incorrecta de la realidad. En resumen lo que Yeshua quería decirle a sus discípulos era que tuvieran cuidado con la enseñanza de los fariseos que no era genuina, no era la verdad, no enseñaban la Torah. Habían alterado la palabra de YHWH y habían creado su propia doctrina engañando al pueblo. Hoy en día no es nada diferente. A quien sigue la Torah y al Mesías Yeshua le llaman hereje. Los líderes abandonaron o nunca han conocido la verdad y guían al pueblo como el ciego guiando al ciego. Que estos días de panes sin levadura, sean un nuevo despertar en nuestro corazón y si aún hay levadura de los fariseos (sistema religioso) en nuestro corazón, deshagámonos de ella.
“Bien he visto la aflicción de mi pueblo que está en Egipto, y he oído su clamor a causa de sus exactores; pues he conocido sus angustias” (Éxodo 3:7)
Participar de esta Fiesta de Pascua no solo nos invita a regocijarnos en nuestra liberación, y salvación provista por YHWH a través de nuestro Mesías Yeshua, sino que también nos recuerda las angustias de una vida sin El y la certeza de saber que YHWH jamás se olvida de Su pueblo. Al pan sin levadura también le llaman: pan de aflicción – pan de humillación o pan de humildad. No quiere decir que debemos flagelarnos en arrepentimiento durante estos días, sino que al comer este pan nos identificamos con los sufrimientos de nuestro Mesías. Contrario al pan con levadura que depende de un agente externo (levadura) el pan sin levadura es simple y puro, solo pon harina y agua, mezcla y hornea. En la antigüedad el pan con levadura lo hacían añadiendo un poco de masa agria a la mezcla, pero el pan sin levadura no tiene historia, es masa nueva, no trae nada del pasado. En otras palabras; el pan sin levadura representa el corte definitivo que hacemos con el pasado, este pan no conlleva ninguna labor ni ayuda humana. Es simple, es masa nueva y pura. Comer el pan de aflicción es testificar de nuestra ineptitud para obtener justicia por nuestros propios medios, todo depende de Él y de Su misericordia.