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Gota de Amor - Mayo 26/2012








“Habían salido de Refidim, y llegaron al desierto del Sinaí, y acamparon en el desierto; y acampó allí Israel delante del monte” (Éxodo 19:2)


Hasta este momento, durante su trajinar por el desierto, YHVH había estado trabajando en Su pueblo, provocando circunstancias y eventos en la vida de Israel, las cuales los prepararían para la cita que tendrían con YHVH en el campamento once. En cada depravación física, en cada encuentro que tuvieron con el enemigo, la presencia y el poder de YHVH estuvo allí, guiándolos, liberándolos. Todos aquellos campamentos donde encontraron experiencias negativas que irritaron al pueblo, fueron campamentos de reclutamiento militar. Si Israel hubiera enfrentado cada anterior circunstancia con gracia y sumisión, hubiera estado mejor preparado para el encuentro con el Santo y Eterno Elohim. Nosotros hoy en día, debemos aprender de nuestros antepasados y no desperdiciar los momentos de crisis, esos son los que nos pulen y preparan para lo que viene. Ningún ejército envía a la guerra soldados no preparados. Los momentos de adversidad no son más que oportunidades para ver la gloria de Elohim, son carrozas de YHVH portadoras de bendiciones. La primera orden o mensaje que YHVH le da a Moisés para entregar al pueblo, fue el recordarles Su continua protección y provisión. Esa promesa de protegerlos, preparándoles mesa delante de sus enemigos, es llevada a cabo hasta entrarlos a Canaán, les recuerda como los llevó hacia El sobre alas de águilas. Lo que fue verdad para Israel en la antigüedad, lo será para nosotros en el futuro. La protección de YHVH y el llevarlos sobre alas de águilas será una realidad también en el futuro – Apocalipsis 12:14. Preparémonos para nuestro encuentro con YHVH.

Gota de Amor - Mayo 25/2012







“YHVH peleará por vosotros, y vosotros estaréis tranquilos” “Tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos” (Éxodo14:14 e Isaías 49:25)


Desde el comienzo en el libro de Génesis, vemos la guerra como un patrón humano que continua a lo largo hasta el libro de Apocalipsis donde la batalla final entre el bien y el mal, está profetizada. Israel aprendió lecciones fuertes en las guerras. Vio que cuando salía a la guerra guiado por Elohim, tenían la victoria segura, mas cuando salían a pelear en sus propias fuerzas eran derrotados. Las guerras peleadas bajo la guía de YHVH, eran guerras santas cuyo único propósito eran de establecer a Israel en la Tierra Prometida, protegerlos contra las invasiones extranjeras y promover la justica y rectitud. Uno de los requisitos, era que el pueblo debía purificarse – “Cuando salieres a campaña contra tus enemigos, te guardarás de toda cosa mala… Porque YHVH tu Elohim anda en medio de tu campamento, para librarte y para entregar a tus enemigos delante de ti… “ – Deuteronomio 23:9-14. Tanto el pueblo como su causa, debía ser santa. Elohim solo pelearía en una batalla santa y justa. Los parámetros de YHVH no han cambiado. En los últimos tiempos, peleará de nuevo por su pueblo y el propósito será el mismo: establecerlo en la Tierra prometida, defenderlo de invasión extranjera y establecer un reino de rectitud y justicia. Pero mientras está guerra final llega, tenemos batallas que pelear y si queremos que Elohim pelee por nosotros, debemos separarnos, ser kaddosh para Él, y que tanto nuestra vida como la causa sea santa.

Gota de Amor - Mayo 24/2012







“Y todo el pueblo respondió a una, y dijeron: Todo lo que YHVH ha dicho, haremos. Y Moisés refirió a YHVH las palabras del pueblo” (Éxodo 19:8)


Éxodo 19:1 registra la llegada del pueblo de Israel al desierto del Sinaí, el día primero del mes tercero. Número 10:11 registra la salida del pueblo del desierto del Sinaí, el año segundo, en el mes segundo, el día veinte. Exactamente once meses y veinte días, casi un año. Todo lo que está registrado entre eso dos libros, ocurrió en el Sinaí. Moisés subió siete veces al monte durante este tiempo y recibió, no solo los diez mandamientos, sino también instrucciones sobre las Fiestas, y sobre el Tabernáculo. YHVH estaba formando una nación y tuvo al pueblo allí durante este tiempo, formándolo, enseñándole, preparándolo para tomar posesión de la tierra que había prometido a Abraham, Isaac y Jacob. El pueblo hizo pacto con YHVH, dijo: “Todo lo que YHVH ha dicho, haremos” – pero no había salido del Sinaí, cuando el pueblo estaba cometiendo en pecado que hasta hoy, se considera el día más desastroso para Israel – el becerro de oro -- ¿Qué castigo tiene la Torah para la rebelión voluntaria? ¿Qué podía hacerse con un pueblo que había sido liberado de la esclavitud por medio de maravillas y milagros, había hecho un pacto con YHVH y solo por lo que consideraban tardanza de su líder, pisoteaban la sangre del pacto que acababan de hacer con YHVH? Y ¿qué podemos decir del pueblo hoy en día, que confiesa tener a YHVH como su Elohim y a Yahshua como su Redentor y pisotean el pacto contaminándose con el sistema, ignorando la Torah y celebrando fiestas paganas usadas para hacer alianzas con Satanás y no glorifican al Elohim del Universo? El pueblo sigue siendo tan idolatra y adultero como antes. “Oye Israel, YHVH tu Elohim, YHVH UNO es”

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