“Y habló Elohim todas estas palabras diciendo” (Éxodo 20:1)
A continuación de esta Escritura viene la lista de las 10 palabras o frases que habló Elohim y que comúnmente se conocen como los Diez Mandamientos. Pero ya vimos que no eran diez en sí, sino que esas diez declaraciones son diez categorías que expresan los deberes y responsabilidades del pueblo de Elohim. La Biblia no llama a estas declaraciones “Diez Mandamientos”. El hombre los tomó, clasificó y más aún, los dividió a su antojo. En hebreo se llaman “Aseret ha D’varim = diez declaraciones, pero no diez mandamientos, porque no se entienden como diez mandamientos individuales sino como diez categorías o clasificaciones de mandamientos. Son 613 mandamientos bajo estas diez categorías. Por ejemplo: el mandamiento de no trabajar en Shabbat, está bajo la categoría de “Acuérdate del día de reposo para santificarlo”. Etc. Ellos enseñan que las primeras cinco declaraciones tienen que ver con mandamientos relacionados con la relación del hombre con su Creador y las otras cinco, con la relación del hombre con su prójimo. Aunque la quinta categoría “honra a tu padre y a tu madre” daría la impresión que tiene ver con la relación con el prójimo, no se considera así ya que para los hebreos los padres son nuestros creadores, y nuestra relación con ellos es semejante a nuestra relación con Elohim.
“Yo subí al monte para recibir las tablas de piedra, las tablas del pacto que YHVH hizo con vosotros” (Deuteronomio 9:9)
Las tablas eran de piedra, no eran de un material costoso para que los ojos del hombre no se fijaran en las tablas en sí, sino en su contenido. Si le hubieran encargado a un ser humano a elaborarlas, tal vez las habría hecho de oro, como el becerro que hicieron para su dios pagano, o de mármol, bronce, las habría adornado con filigranas y esculpido en letras góticas y al margen tal vez pondría una placa para eternizar el momento. Pero, eran piedras sin elaboraciones. Las piedras no son complejas, son simples, todos las conocemos. Pero si todo es tan simple, ¿por qué tuvo que permanecer Moisés 40 días en el monte? Porque el secreto no estaba solo en las letras externas y en el material, sino en lo que ese inerte conjunto de arenillas puede ocultar. La piedra está formada por millones de partículas, así también los Diez Mandamientos contienen 613 instrucciones, secretos de todas las prescripciones sin excepción. En ellas está contenido todo el código de conducta a través del cual Elohim quiere que su pueblo viva. En esas tablas está expresada la voluntad de YHVH, son el corazón del Padre expresado en instrucciones para sus hijos. Fueron dadas en lenguaje sencillo y nos guían a construir nuestro destino de la mano de nuestro Creador.
“Vé el pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos, y estén preparados para el día tercero” (Éxodo 19:10-11)
Pasaron siete semanas desde la salida de Egipto cuando llega el gran momento, el acontecimiento único en la historia. Elohim se dispone a hablar, a revelar su Torah, a hacer oír su voz. El pueblo debe prepararse durante tres días. Pero, ¿de qué va a hablar Elohim? ¿Va a revelar sus secretos, sus intenciones? No. Habla de las relaciones entre los hombres, de los deberes de cada individuo para con otros individuos, para con sus familias y principalmente de la relación del hombre con su Creador. El texto de los Diez Mandamientos nos presenta una serie de instrucciones que cualquier ser civilizado hubiera podido suscribir aun en tiempos pasados. Enumera normas y principios que ya eran conocidos y aceptados en gran parte. Prácticamente no se debían legislar, pero debido a la innata naturaleza rebelde del hombre era necesario hacerlo. Pero son normas de sentido común, redactadas en forma simple que hasta los niños pueden comprender. Presentadas y reveladas con tal claridad que nadie puede alegar que no las comprende y por ello no las puede observar. Torah en hebreo significa “enseñanza / instrucción”. La Torah le enseña al hombre a vivir, es la guía vital del hombre, eleva y enaltece su existencia y llena su vida de sentido.