Algunos señalan que el pecado de Nadab y Abiú fue que tomaron vino antes del sacrificio y por consiguiente no discernieron entre lo santo y lo profano y ofrecieron fuego extraño a YHVH. Lo deducen de las palabras de Moisés a Aarón después de la muerte de sus hijos -- “Tu, y tus hijos contigo, no beberéis vino ni sidra cuando entréis en el tabernáculo de reunión, para que no muráis; estatuto perpetuo será para vuestras generaciones, para poder discernir entre lo santo y lo profano, y entre lo inmundo y lo limpio” – Levítico 10:9-10.
La mayoría de los cristianos creen que la Torah fue clavada en el madero, por consiguiente, no es necesario guardarla. Hay tantas bendiciones para todos aquellos que siguen el patrón del Mesías de obediencia a la Torah de YHVH: sabiduría, revelación, gozo, protección.
El templo es delineado y construido como un hogar apropiado para que la Santa Presencia de Elohim more en él. La formación de nuestro carácter es evaluada a través de los estándares de la Torah. Adonai busca un hogar apropiado, y así como un edificio físico no se puede construir sin medidas y estándares, el templo humano debe crecer en el conocimiento de YHVH en conformidad con Su estándar, Su Torah.
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