Para que se lleve a cabo esta renovación necesitamos recuperar la unidad de alma y mente que Adán tenía y que perdió al desobedecer a Elohim. Necesitamos la mente del Mesías para poder conocer con certeza todo lo que es nocivo para nuestra alma. Mucha gente aún sigue sufriendo por emociones moribundas, que no terminan de desaparecer por la falta de auto-estima y de paz interior.
Si nuestra vida tiene que ser coherente con lo que creemos, y lo que creemos debe estar de acuerdo con el mensaje de las Escrituras, más vale que entendamos las Escrituras. Santiago dice que se puede ser oidor solamente engañándonos a nosotros mismos. Engañar H3884 = persuadirse a uno mismo de algo que no es cierto.
El llamado a ser discípulo de un sabio o profeta en el Israel del primer siglo, significaba dejar familia, amigos, viajar bajo condiciones muy austeras y un total compromiso. El discípulo potencial debía primero estar seguro de que sus prioridades estuvieran en orden.
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