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Gota de Amor - Mayo 13/2014

“Fieles son todos sus mandamientos, afirmados eternamente y para siempre, hechos en verdad y rectitud… para siempre ha ordenado su pacto” (Salmo 111:7-9)

 

¿Cómo describiríamos a YHVH? ¿Qué atributos de Su carácter son más notables en las Escrituras? ¿Su amor, su soberanía, su poder, su gracia, su misericordia, su sabiduría, su bondad, su fidelidad, su gloria, su perfección?, y la lista es interminable. Pero, ¿Qué tal Su Justicia? La justicia incluye la implementación de un alto estándar de virtud y rectitud moral. Dicho estándar dictamina que hay estándares absolutos que determinan lo que es correcto e incorrecto. Pero para que esos estándares tengan sentido, debe haber una ley y orden y un sistema judicial que implemente esas leyes, sin las cuales, habría caos y anarquía. YHVH, el Elohim Creador, gobierna su universo a través de leyes físicas y espirituales. Hace mucho que el Supremo Legislador puso las ruedas de la justicia en movimiento. Las leyes de causa y efecto, es decir: se cosecha lo que se siembra. Hay leyes físicas, químicas, biológicas y matemáticas. Leyes que gobiernan la sociedad y las relaciones humanas. Y hay leyes espirituales que determinan si un hombre vivirá o morirá eternamente. A través de toda las Escrituras, YHVH ha escogido relacionarse con el hombre por medio de la ley y el orden, ya que su carácter justo, no tolera la anarquía, rebelión, confusión ni el caos. Su Reino es justo y ordenado en todos los niveles. Esta estructura es conocida como: Pacto / Acuerdo. En las Escrituras vemos a YHVH haciendo Pactos con el hombre. Hay Pacto de Noé, Pacto Abrámico, Pacto Mosaico, Pacto Davídico, y el Pacto Renovado. YHVH desea hacer pacto con el hombre, pero el hombre tiene la libertad de entrar en pacto con el Creador o no. Si el hombre decide entrar en los vínculos de Pacto con YHVH, debe vivir bajo los parámetros de dicho pacto y permanecer en él, le trae bendición. Si no, debe afrontar las consecuencias

Gota de Amor - Mayo 12/2014

“Al mandato de YHVH acampaban, y al mandato de YHVH partían, guardando la ordenanza de YHVH como YHVH lo había dicho por medio de Moisés” (Números 9:23)

 

El Tabernáculo era el centro de la vida comunitaria de Israel en el desierto. Las doce tribus acampaban alrededor de él. Tres en cada dirección, en la forma como Elohim lo había ordenado. Pero, ellos no estuvieron en un mismo lugar por los cuarenta años, de vez en cuando, empacaban y se movían a un nuevo lugar. YHVH ordenaba cuando partían y hacia dónde ir y donde acampar. Hoy no tenemos la columna de nube y la columna de fuego que nos indiquen cuando partir, pero tenemos el Ruaj Hakoddesh dentro de nuestro corazón que nos guía, así que, no tenemos excusa para no obedecer. El punto es que necesitamos escuchar la dirección personal de YHVH, para todo en nuestra vida. Así, que: 1. Necesitamos el Ruaj para guiarnos y YHVH solo lo da a quienes  entran en los vínculos del Pacto con El, aceptando la obra redentora del Mesías en nuestra vida, y permitiendo que el Ruaj escriba la Torah en nuestro corazón. 2. Si no estamos dispuesto a escucharlo concerniente a un asunto en particular, no va a hacerlo. La elección es nuestra, somos nosotros quienes tenemos que cambiar y buscar ayuda y dirección. Elohim nos dice lo que necesitamos hacer, no lo que queremos oír. 3. Elohim no corta Su comunicación con nosotros, pero nosotros si lo hacemos. Desafortunadamente tenemos ese poder, de cortar el contacto con YHVH por nuestros pecados que contristan el Ruaj dentro de nosotros y nos impide escucharlo. 4. Elohim maneja su propio horario y nuestra impaciencia no hace que el asunto sea urgente para El. Es a Su tiempo, no al nuestro. 5. Por último, “sabemos que a los que aman a Elohim, todas las coas le ayudan a bien” – Romanos 8:28

 

Gota de Amor - Mayo 11/2014

“Estará en medio de ellos mi Tabernáculo, y seré a ellos por Elohim, y ellos me serán por pueblo” (Ezequiel 37:27)

 

El Tabernáculo era un lugar santo donde Elohim podía habitar en medio de Su pueblo. Era un lugar donde Su pueblo, Su congregación, podía encontrarse con El. Era visible, ubicado en medio del campamento de Israel. Estaba allí para recordarle al pueblo de la constante presencia de YHVH en medio de ellos. Para recordarles que debían ser santos, separados, no adorar otros dioses y servir solo a YHVH. En las Escrituras encontramos diferentes nombres dados al Tabernáculo. Era llamado “El Santuario”, en hebreo – Miqdash – que significa: Lugar sagrado / santo. “El Tabernáculo, en hebreo – Mishkan – que significa: Lugar de habitación. “La Tienda”, en hebreo – Ohel – que significa: Carpa de tela. “Tabernáculo de la Congregación”, en hebreo – Ohel Moed -- que significa: La Tienda de las Citas con YHVH. “Tabernáculo del Testimonio”,, en hebreo – Mishkan ha eduth – que significa: Lugar de habitación del Testimonio (lugar que alojaba los Diez Mandamientos). Aunque todos estos nombres enfocan diferentes aspectos de la esencia del Tabernáculo, todo, al mismo tiempo, se refiere a la estructura portable de la habitación de YHVH en medio de Israel, y que permaneció durante todo su peregrinaje por el desierto, y hasta 400 años después hasta que un lugar permanente de piedra y madera fue construido por Salomón. Esa estructura de piedra y madera, fue llamada: Templo. El Templo y el Tabernáculo son dos cosas diferentes, pero hechas con el mismo propósito. De hecho, el Templo era la versión no movible del Tabernáculo. Y el Templo a su vez, también fue reemplazado por estos frágiles cuerpos en que los creyentes caminamos, y que son el Tabernáculo, el Templo, el lugar donde el Ruaj de YHVH mora. 

 

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