YHVH nunca consulta nuestro pasado para determinar nuestro futuro, así que, no necesitamos buscar excusas, solo responder cuando nos llama y seguirlo. El siempre nos dará tareas demasiado grandes para nosotros porque no quiere que olvidemos de donde proviene nuestra fortaleza. Nuestro destino, nuestro llamamiento, no aparece en las columnas de vacantes en los periódicos, no somos voluntarios, sino que respondemos a su llamado. Pero cuando sabemos que estamos en el centro de Su voluntad, de Su propósito para nuestra vida, sabemos también que nuestra experiencia será perdurable y gloriosa, imposible de encontrar en el sistema. Así que, caminemos en nuestro destino, sigamos Su Camino. Tiene un costo, pero nada que no tengamos, de hecho, lo único que YHVH pide de nosotros es lo único que realmente nos pertenece, “nuestra voluntad”, así que, es nuestra la decisión de seguirlo o seguir la corriente del mundo. ¿Hay algo que te hala en dirección diferente al destino que Elohim tiene para ti? Si es así, elimínalo. Los primeros discípulos dejaron sus redes y todos los registros de la historia cuentan de su gloriosa experiencia. El sitio más seguro para estar hoy en día, es en el centro de la voluntad de YHVH. ¡Shabbat Shalom!
Jugar a “escondidas” es un juego de niños, pero muchos continúan jugando a través de su vida. No escondiéndose ellos, sino escondiendo sus malos hábitos, y no buscando a sus compañeros de juego, sino señalándoles sus defectos. YHVH nos dice que tal actitud tiene sus consecuencias y la única manera de ser libre es dejar de ocultar nuestros pecados y confesarlos, no para defendernos sino para renunciar a ellos. Cuando esto se convierte en un estilo de vida, se le llama: “caminar en la luz” y no es un evento para marcar en el calendario o en la memoria, sino una forma natural de vivir, caminando de la mano del YHVH. No es un estilo de vida donde solo buscamos al YHVH los días de reunión, y vivimos el resto de la semana buscando soluciones propias a nuestros problemas, sino un estilo de vida donde estamos permanentemente en la presencia de Elohim y lo buscamos hasta para lo más insignificante. Es decir que cuando caminamos en la luz mientras hacemos las labores diarias, caminamos en libertad, no en perfección pero si bajo Su misericordia y amor.
Por lo regular cuando experimentamos tormentas o inundaciones en la vida, nos atemorizamos. Pero, la vida siempre traerá tales eventos, nadie está exento de ellos. Los experimentamos en nuestras relaciones, nuestra salud, en el trabajo en las congregaciones y comunidades, como también en la situación mundial hoy día. Elohim está sacudiendo las naciones. La tierra que antes era sólida y segura, cada día muestra más señales de tensión y deterioro. La habilidad del hombre para arreglar las cosas se está acabando y estamos viendo como aquellos en poder se empeñan en forzar soluciones tratando de manejar algo que solo está en las manos de Elohim. Se dice que el lugar más seguro en una tormenta, es el ojo de la tormenta, el centro donde reina la paz. Ese es el lugar que Elohim nos ofrece, El es el ojo de la tormenta. En medio de todo lo que está pasando en el mundo, y en medio de cualquier situación que rodee tu vida hoy, pidámosle que nos ponga en el centro del torbellino y la tormenta, en Su trono. El está en control y más aún, está dispuesto a cumplir Sus propósitos. El es nuestra fortaleza en cualquier situación, nuestro reto es permanecer ahí en el lugar que nos ha puesto tranquilos y confiados. No es un lugar pasivo, sino un lugar de coraje donde tenemos que vencer la tentación de hacer y dejarlo hacer a Él.
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