El salmo 51 es a veces llamado “Perek Teshuvá” – El gran capítulo de Arrepentimiento de las Escrituras. Después que el rey David fue confrontado con la verdad de sus malas acciones y la perspectiva de un juicio, vuelve a YHVH, apelando a Su eterna misericordia, pidiendo ser limpiado y perdonado. Después del pecado de Israel en el desierto con el becerro de oro, Moisés angustiado decide subir de nuevo a YHVH a buscar gracia delante de Sus ojos – “Yo subiré ahora a YHVH; quizá le placaré acerca de vuestro pecado” – Éxodo 32:30. YHVH llama a Moisés y le ordena subir al monte a aprender lo que significa Su Nombre – “¡YHVH! ¡YHVH! Fuerte, misericordioso y piadoso; tardo para la ira, y grande en misericordia y verdad; que guarda misericordia a millares, que perdona la iniquidad, la rebelión y el pecado, y que de ningún modo tendrá por inocente al malvado...” – Éxodo 34:6-7. Así como David y Moisés tuvieron que enfrentarse a su propia debilidad para escuchar la voz divina, nosotros también tenemos que volver a monte, al madero donde nuestro Mesías entregó todo, a escuchar el llanto del Eterno Padre entregando a Su Hijo, Su Unigénito, para que tu y yo tuviéramos la oportunidad de regresar y ser perdonados, limpiados y poder entrar y ser recibidos dentro de la familia de YHVH. Recuerda, sin arrepentimiento no hay perdón.
Sin Teshuvá (arrepentimiento), no puede haber selichah (perdón). Sin perdón, no hay nada para que prepararnos porque el – juicio – ya ha sido emitido y no hay esperanza de salvación. De acuerdo al idioma hebreo – Teshuvá es el acto de “retirarse para regresar”, es decir: dejar lo que se está haciendo que es contrario a la Torah y volver por el camino de la Torah, que es el Camino de YHVH. Si sabes que hay algo en ti que te duele dejar, y dudas o crees que puedes manejar la situación sin supuestamente afectarte o afectar a otros, olvídalo, es imposible y no hay “tal vez” en el Teshuvá. Es un regreso total o no hay regreso. Es como cuando conduces, si dudas en arrancar cuando tienes que hacerlo, puedes crear un accidente que te puede costar la vida. Igual en el Camino de YHVH, si dudas y no tomas la decisión correcta y radical de eliminar de tu vida todo lo nocivo, va a ser destructivo para ti y quienes te acompañan en este caminar de la vida. Las zorras pequeñas que dañan el viñedo son las más difíciles de dejar porque te hacen creer que no son tan ofensivas. Pero no hay pequeñas y grandes desobediencias, la desobediencia es desobediencia, es rebelión hacia YHVH y Su Torah. “Como pecado de adivinación es la rebelión, y como ídolos e idolatría la obstinación” – 1Samuel 15:23. ¡Shabbat Shalom!
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