Todos queremos crecer y madurar espiritualmente, y creemos que el proceso es sencillo, que solo leyendo la Torah, orando, asistiendo a cuanta reunión se hace, o participando de toda actividad podemos llegar a madurar, pero la forma como Dios madura a sus hijos es totalmente diferente, es a través del quebrantamiento. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo, pero si muere lleva mucho fruto” (Juan 12:24). Este versículo explica más claramente el proceso. Pero como nadie muere voluntariamente a todo aquello que le impide crecer, como nos gusta aferrarnos a todo aquello que nos da placer, relaciones no sanas, pereza, el camino de menor resistencia, etc., Dios lo hace. El coge aquellas áreas en las cuales no somos sumisos, arregla las circunstancias, selecciona las herramientas para quebrantar nuestra autosuficiencia y controla el tiempo y la presión de esas circunstancia hasta producir el fruto deseado en nosotros y llevarnos a Él. Si nos resistimos al quebrantamiento, El nos deja solos. El quebrantamiento duele, pero duele más no ser quebrantado. No nos distraigamos con placeres temporales, dejemos que El Padre nos quebrante y nos lleve a donde El quiera.
En la década de 1940, el mundo peleó contra el mal más grande que jamás había visto, Adolfo Hitler y su terrible régimen. En medio de la guerra Winston Churchill dijo: “…continuaremos hasta el final… lucharemos en los mares y los océanos… defenderemos nuestra isla cueste lo que cueste… lucharemos en los campos y en las calles… nunca nos rendiremos”. Hoy nosotros debemos armarnos del mismo valor e igualmente decir: nunca nos rendiremos. El enemigo de nuestra alma, Satanás, sabe que su tiempo es corto y está desatando una guerra sin precedentes contra los santos en todo el mundo. Enfrentémonos contra el enemigo y reclamemos la victoria que ya tenemos en nuestro Adonai, Yahushua. Recordemos que la victoria es nuestra y caminemos en ella. “Mayor es el que está en nosotros, que el que está en el mundo” – 1 Juan 4:4.
Moisés fue usado de una manera sorprendente por YHVH, sin embargo, todos sabemos que tenía limitaciones. Aún así, fue el vaso a través del cual YHVH obró para llevar a cabo las plagas de Egipto, dividir el mar y milagrosamente alimentar a los hijos de Israel durante 40 años por el desierto. No me alcanzo a imaginar lo que Josué estaba pensando, ser el sucesor de Moisés no iba a ser fácil, pero YHVH viene y lo fortalece “como estuve con Moisés, estaré contigo”. Esas palabras son también para nosotros hoy en día, ¿sabes por qué? Todos los hombres y mujeres que han hecho grandes cosas para YHVH, han sido hombres y mujeres ordinarios con un GRAN Elohim. El mismo Elohim que caminó con Moisés, Elías, Daniel y toda esa nube de grandes testigos de la gloria de YHVH, está con nosotros hoy. No temamos, Elohim está con nosotros y nunca nos dejará ni nos desamparará. YHVH siempre hace obras maravillosas a través de gente ordinaria. ¡Hay mucho por hacer!
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