YHVH nunca consulta nuestro pasado para determinar nuestro futuro, así que, no necesitamos buscar excusas, solo responder cuando nos llama y seguirlo. El siempre nos dará tareas demasiado grandes para nosotros porque no quiere que olvidemos de donde proviene nuestra fortaleza. Nuestro destino, nuestro llamamiento, no aparece en las columnas de vacantes en los periódicos, no somos voluntarios, sino que respondemos a su llamado. Pero cuando sabemos que estamos en el centro de Su voluntad, de Su propósito para nuestra vida, sabemos también que nuestra experiencia será perdurable y gloriosa, imposible de encontrar en el sistema. Así que, caminemos en nuestro destino, sigamos Su Camino. Tiene un costo, pero nada que no tengamos, de hecho, lo único que YHVH pide de nosotros es lo único que realmente nos pertenece, “nuestra voluntad”, así que, es nuestra la decisión de seguirlo o seguir la corriente del mundo. ¿Hay algo que te hala en dirección diferente al destino que Elohim tiene para ti? Si es así, elimínalo. Los primeros discípulos dejaron sus redes y todos los registros de la historia cuentan de su gloriosa experiencia. El sitio más seguro para estar hoy en día, es en el centro de la voluntad de YHVH.
El otro día, un canal de noticias empezó su emisión con el siguiente dicho: “Toda la riqueza del mundo es ineficaz contra la fuerza y poder de la naturaleza”. Desde principio de este año en particular parece que la naturaleza como decimos en mi país, “sacó la mano”, es decir se cansó. Según los líderes mundiales el calentamiento global por los abusos del hombre es la causa de todos estos desastres. No dudo que sea una de ellas, pero no es la principal. La causa principal y que nadie quiere afrontar, es la condición moral del hombre. “Maldita será la tierra por tu causa” le dijo Elohim a Adán cuando éste se apartó de Él. Pero luego hizo la promesa de sanar la tierra si el hombre busca a Elohim, 2Crónicas 7:14. Pero ir a Elohim no es la solución que el hombre está buscando, aunque es comprobado que en casos de desastres naturales, la riqueza no ha sido protección de nadie. No sabemos que nos depara este día, o la próxima semana, mes o año, el desastre puede aparecer en cualquier momento, y ninguno de nosotros está totalmente exento de ser parte de él. Ahora, debemos estar convencidos que si algo así nos pasara, nada de eso puede separarnos del amor de YHVH. Mientras nuestra seguridad y confianza esté puesta en El, no debemos temer.
No hay nada más maravilloso que amar lo que uno hace, disfrutar de la obra de nuestras manos, y más cuando vemos que todo funciona perfectamente. Podemos llenar nuestra vida de actividades y sin embargo no estar haciendo lo que YHVH quiere que hagamos. Podemos asumir responsabilidades, cargas que pueden ser un peso o una prueba, o todo lo contrario, ser un gozo y toda una aventura, y sin embargo, no ser lo que YHVH quiere que hagamos. Hay un dicho popular que dice: “No todo lo bueno necesariamente es santo”. A veces la falta de amor o una afirmación negativa en la niñez, puede dejarlo a uno con un vacío y luego para compensar nos hallamos más tarde en la vida llevando cargas que YHVH no quiere que llevemos. El quiere primero que nos deshagamos de esas cargas innecesarias, que hagamos como los camellos en el Medio Oriente que se arrodillan para permitirle al dueño bajar la carga, y en humildad, le permitamos a El bajar todo ese peso de nuestros hombros. Y luego, que no demos ni un solo paso más sin encomendarnos a Él y le permitamos nutrir nuestro espíritu con Su Ruaj Hakoddesh, llenarnos de su amor y sabiduría y que tanto nuestras obras como nuestros planes sean afirmados.
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