¿Qué es chisme? Alguien dijo: “Chisme es cuando dices algo de una persona, que no dirías en frente de ella” o “compartir algo de alguien que no te corresponde a ti compartir”. La Escritura es bien clara con relación a que no debemos andar chismeando. Estamos llamados a usar nuestra boca para edificar no para destruir. Creo que esto es un reto para todos, la mayoría tenemos la tendencia a participar de conversaciones relacionadas a otras personas y así digamos que no chismeamos, emitimos conceptos que aunque creamos que no son chismes, si lo son. Propongámonos a edificar con nuestros labios, a emitir siempre conceptos constructivos sobre los demás, a exaltar sus virtudes y no a exagerar sus defectos ni a descubrir problemas, o secretos que el o ella confiadamente han depositado en nosotros. Seamos personas confiables, prudentes, prontas para escuchar y ser consuelo, para ser un remanso de paz a todo aquel que se acerque a nosotros. Como cuerpo del Mesías que somos, estamos llamados a animarnos los unos a los otros, a llorar con el que llora y a gozarnos de las victorias de nuestros hermanos. Vigilemos nuestras conversaciones y rechacemos enfáticamente a todo aquel que quiera involucrarnos en chismes.
Cuando la persecución y la aflicción se levanten, la Palabra debe estar en nuestros labios. Hechos 16:25 dice que cuando Pablo y Silas fueron encarcelados, a media noche oraban y cantaban himnos a YHVH. Ellos conocían el secreto de la libertad, la Palabra estaba en sus labios, no olvidaron la Torah, sino que dieron gracias y cantaron en su hora más oscura, en su media noche. ¿Qué podían estos judíos mesiánicos estar cantando? Las oraciones y salmos de la Torah, que más podían cantar. No existían himnarios como hoy en día, ellos proclamaban la Palabra en oraciones y cánticos. El pondrá canción en nuestros labios en la hora más oscura, El es nuestra fortaleza y nos llena de valor a través de Su Palabra. La Torah es luz en nuestra oscuridad – “Lámpara es a mis pies tu Torah, y lumbrera en mi camino” – Salmo 119:105. Es ahí cuando viene el sacrificio de alabanza, cuando estamos angustiados y sin deseo de alabar, es ahí cuando debemos alabarlo y adorarlo con todo nuestro corazón. La maldad que hay en el mundo hoy en día es suficiente para deprimirnos, a veces parece que el malvado ganara terreno, pero en esos momentos es cuando debemos recordar Su Palabra, porque es en Ella donde encontramos esperanza y fortaleza para romper ataduras y seguir adelante en medio de la oscuridad que atraviesa el mundo. El ha prometido nunca abandonarnos ni desampararnos.
Los creyentes del Nuevo Testamento no pensaban que la religión era solo para los días de reposo o para lo que hoy en día llaman la “la casa de Dios”. ¿Necesita Dios dicha casa? El que hizo los cielos y la tierra no habita en templos hechos de manos humanas. Ninguna casa o templo debajo del cielo es más santo o kaddosh (separado), que el lugar donde el creyente vive, come, duerme y alaba a YHVH en todo lo que hace. No hay mejor adoración que la ofrecida por familias kaddosh, separadas, santas, y temerosas de Elohim. Sacrificar la adoración del hogar por la adoración pública es la más malvada manera de actuar. La devoción de mañana y noche en el hogar es más aceptable a los ojos de YHVH que toda la pompa de una catedral o templo, lo cual solo deleita el ojo y oído humano. Todo hogar de un verdadero creyente es un templo, y como tal, es competente para la ejecución de cualquier función de adoración divina. ¿No somos todos sacerdotes? ¿Por qué necesitaríamos llamar a otros para que hicieran un espectáculo de la devoción, adoración? Todo hombre debe ser sacerdote de su propio hogar. ¿No son todos ustedes reyes, si de verdad aman a nuestro Adonai? Entonces, hagan de sus hogares palacios de gozo y templos santos, lugares separados. Una de las razones porque la congregación primitiva era tan bendecida, es porque sus miembros tenían hogares de adoración. – De C.H. Spurgeon. “Se acordarán, y se volverán a YHVH todos los confines de la tierra, y todas las familias de las naciones adorarán delante de ti. Porque de YHVH es el reino, y él regirá las naciones” – Salmo 22:27-28. ¡Shabbat Shalom!
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