Las relaciones se miden por la entrega o compromiso que se tenga. La mayoría de la gente hoy día, huye de compromisos que demanden demasiado, es decir que conlleven una entrega, porque la entrega demanda fidelidad y eso es algo que el mundo ya olvido, su significado y valor. Lo triste de esto es que la misma falta de compromiso o entrega está operando en el pueblo de Elohim. Es decir seguir a Elohim a mi manera, no tener que renunciar a nada o casi nada, está bien asistir a las actividades de la congregación, pero mi vida no puede acabarse, tiene que seguir. Y ¿cuál es esa vida? Nuestra vida está llena de hábitos, actitudes, relaciones que necesitan ser evaluadas, sopesadas bajo la lupa de La Torah y tomar decisiones al respecto. Libertad no es lo mismo que autonomía, y solo hay una verdadera liberta y es “caminar en obediencia a YHVH”. Entrega no es rendición. Cuando entregas tu vida a YHVH no estás diciendo que eres un inepto, sino que admites que tus valores deben ser ordenados para poder vivir rectamente y por consiguiente, aceptas ser guiado por YHVH y vivir bajo Sus parámetros.
A nadie le gusta ser quebrantado, pero no podemos ignorar que sus beneficios son maravillosos para nuestro crecimiento espiritual. El ser quebrantado nos da una perspectiva completamente diferente del plan de Elohim para nuestra vida. El tener una vida llena de bendiciones ininterrumpidas causa un efecto bien interesante en la gente, empiezan a creer que Elohim solo existe para ellos, y que tanta bendición es ser aceptado ante El, ignorando que cuando no dejamos que Elohim nos quebrante, El nos deja solos, y muchos simplemente acumulan como resultado de sus propios medios adquisitivos, que no tienen nada que ver con la aprobación de Elohim. Esa distorsionada visión le rompe el corazón a YHVH y nos aparta cada día más de El y de la verdadera bendición de conocerlo como El es. Así que el único remedio para la auto-idolatría, es el quebrantamiento. Cuando YHVH dice NO, cuando quita en vez de dar, cuando divinamente maneja lo que tenemos, cuanto tenemos, y por cuanto tiempo lo vamos a tener, esta ayudándonos a mantener nuestros ojos en El. No despreciemos el quebrantamiento, reconozcámoslo como la voz del Padre Celestial llamándonos a refugiarnos en Sus amorosos brazos. ¡Shabbat Shalom!
Todos queremos crecer y madurar espiritualmente, y creemos que el proceso es sencillo, que solo estudiando la Torah, orando, asistiendo a cuanta reunión se hace en la congregación o participando de toda actividad podemos llegar a madurar, pero la forma como Elohim madura a sus hijos es totalmente diferente, es a través del quebrantamiento. “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo, pero si muere lleva mucho fruto” (Juan 12:24). Este versículo explica más claramente el proceso. Pero como nadie muere voluntariamente a todo aquello que le impide crecer, como nos gusta aferrarnos a todo aquello que nos da placer, relaciones no sanas, pereza, el camino de menor resistencia, etc., Elohim lo hace. El coge aquellas áreas en las cuales no somos sumisos, arreglar las circunstancias, selecciona las herramientas para quebrantar nuestra autosuficiencia y controla el tiempo y la presión de esas circunstancia hasta producir el fruto deseado en nosotros y llevarnos a El. Si nos resistimos al quebrantamiento, El nos deja solos. El quebrantamiento duele, pero duele más no ser quebrantado. No nos distraigamos con placeres temporales, dejemos que El Padre nos quebrante y nos lleve a donde El quiera.
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