La situación mundial no parece mejorar, todo lo contrario, cada día surge un nuevo problema o crisis, virus, bancarrotas, corrupción gubernamental, derrame de petróleo, epidemias, etc. lo cual quiere decir que no tienes que ir muy lejos para ver a la gente luchando desesperadamente por encontrar algún tipo de refugio y seguridad. El aspecto positivo de todo esto es que nos obliga a evaluar donde está nuestra verdadera seguridad. Las cosas no van a mejorar, solo lea Mateo 24 y lo verá. Pero en el versículo 6 Yahushua dice: “mirad que no os turbéis”. El reto es: ¿estamos listos? ¿Estamos preparados? No quiero decir, si tenemos provisión, si hemos hecho un plan de contingencia. Quiero decir: ¿estamos tan firmes en nuestra relación con Elohim, conoces bien su naturaleza y carácter hasta el punto que nuestro corazón no tema, porque sabemos que en El está nuestro refugio y fortaleza? ¿Hemos rendido nuestro corazón a El de tal manera que le permitamos tomar Su lugar como Rey y Señor de nuestra vida? ¿De verdad sabemos lo que significa ser un Hijo de Elohim? Porque ese es el único lugar donde descubriremos esa esperanza y seguridad que tanto anhelamos. Busquemos ese lugar en El donde el temor a las epidemias, colapsos económicos o guerras no tenga poder sobre nosotros.
Cuando comemos, incorporamos la vida de otro como medio de subsistencia. El pan (alimento) físico sostiene nuestra vida física temporalmente. Después de digerir dicho alimento, pronto nos vamos a ver en necesidad de comer algo de nuevo. YHVH ha diseñado el cuerpo humano de tal manera que su subsistencia requiera sacrificio. Yahushua (la Torah viva) nos enseñó, que lo físico es metafórico de la espiritual, y que así como necesitamos alimento físico para sostener nuestra vida física, debemos comer el pan espiritual para sostener nuestra vida espiritual. La Torah — Palabra de YHVH — Yahushua — es el pan de vida, el amor del Padre que nos sostiene seamos conscientes o no. “Yo soy el pan de vida; el que a mí viene nunca tendrá hambre” — Juan 6:35. Al igual que el cuerpo físico requiere sacrificio para su subsistencia, el alma del ser humano también requiere un sacrificio. La fuente y el fin de la vida espiritual, depende que recibir (comer) el pan de vida. ¡Shabbat Shalom!
Moisés fue el encargado de mostrarle el camino al pueblo de Elohim. Hoy sigue siendo el encargado de mostrarnos el camino a través de la Torah. Pero a los creyentes hoy en día se les enseña a ignorar a Moisés. Aún así, muchos repiten la historia de Israel en el desierto. Siempre hay algunos que no escuchan, que quieren seguir su propio camino, que creen que conocen un camino mejor o que quieren escoger otro líder. Pero no podemos inventar nuestro propio camino a Canaán, solo hay uno. Cada parada de Israel en el desierto fue programada por YHVH, el lugar, el tiempo pasado ahí, las enseñanzas, todo seguía el diseño divino para formar una nación, para hacer de unos pastores, un pueblo que impactara a las naciones. “Mirad, yo os he enseñado estatutos y decretos, como YHVH mi Elohim me mandó, para que hagáis así en medio de la tierra en la cual entráis para tomar posesión de ella. Guardadlos, pues, y ponedlos por obra; porque esta es vuestra sabiduría y vuestra inteligencia ante los ojos de los pueblos, los cuales oirán todos estos estatutos, y dirán: Ciertamente pueblo sabio y entendido, nación grande es esta” – Deuteronomio 4:5-6. El viaje por el desierto explica el plan de Elohim para la vida del verdadero Israelita. Esta verdad nos hará libres si la miramos no solo como una historia. Meditemos en ella, digirámosla, salgamos de Egipto, sigamos a Moisés, él fue el elegido para mostrarnos a través de la Torah el Camino – YAHUSHUA – “Si creyereis a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él” – Juan 5:46.
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