La vida del creyente es como una carrera. En una carrera no cuenta como se inicia sino como termina. Nuestra carrera no es una de gran velocidad, sino una de larga distancia que requiere compromiso y perseverancia y para correr como se debe, debemos: 1. despojarnos de todo peso que nos impide caminar bien. Puede ser cosas insignificantes o buenas en si pero que Elohim no nos mando a hacer y en vez de ayudarnos en el camino, obstaculizan nuestro paso. 2. Debemos correr con paciencia, es decir; que nada ni nadie nos haga mirar atrás, que jamás perdamos de vista la meta final, puede haber oposición y aun sufrimiento, pero el Amor de Elohim nos mantendrá en la carrera. 3. Con nuestros ojos fijos en Yahushua. En una carrera los ojos del atleta siempre están fijos en esa línea final, en el premio, en la gloria, en la aclamación, jamás se desvían del objetivo. Nuestra carrera demanda la misma dedicación y compromiso. Nuestros ojos deben estar fijos en Yahushua durante toda la carrera, de principio a fin si queremos ganar. Hebreos dice que hay una gran nube de testigos que corrieron antes de nosotros y terminaron, no por lo que ellos eran, sino porque perseveraron como viendo al Invisible. No desmayemos. !Shabbat Shalom¡
Una persona de doble ánimo, quiere dos cosas a la vez. Puede desear la paz con YHVH, pero al mismo tiempo insistir en sus “derechos”. O, tal vez trate de hacer las cosas bien con motivaciones incorrectas: buscando recompensa, por orgullo, por patriotismo, por complacer a alguien, etc. Ese doble ánimo, divide el corazón y crea confusión. Mientras que estar centrado en una sola cosa, con motivaciones correctas, produce un corazón perfecto con convicción y carácter. En nuestra relación con YHVH, ser “perfecto” (tamin), significa estar completamente comprometido a caminar con El en Su Torah. Eso fue lo que Yahushua quiso decir en Mateo 5:48 — “Sed, pues, vosotros “perfectos” como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto”. El corazón puro, no se aparta de la fidelidad y el amor de YHVH. A pesar de la pruebas y las dificultades, permanece en El, y sus decisiones reflejan su confianza en YHVH.
La palabra hebrea “derek” significa: camino físico, o curso de vida. Todo ser que este vivo, va en un camino, ya sea consciente de ello o no, y cada día la persona debe tomar decisiones sobre como andar en ese camino, porque nadie puede caminar sin tener un destino hacia donde ir. A lo largo del camino, encontramos obstáculos, disyuntivas donde debemos decidir si vamos hacia la derecha o hacia la izquierda. Algunas personas toman el camino de menor resistencia porque no saben hacia donde van, no conocen el fin del camino. En resumen: Hay un camino por el cual usted va caminando, compuesto de una serie de elecciones que usted ha hecho, está haciendo y hará, que lo llevará a algún lugar. Nadie puede recorrer el camino por usted, y como este camino representa el “curso de su vida”, usted es el único responsable de la forma que escogió recorrerlo. Pero así como hay camino de muerte, también hay camino de vida, y ese es el camino por el cual el Padre desea que caminemos, prometiéndonos que no lo recorreremos solos, El estará a nuestro lado. “Te haré entender, y te enseñaré el camino en que debes andar; sobre ti fijaré mis ojos” — Salmo 32:8.
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