Cuando Josué murió, no todo Canaán había sido conquistado y todas las tribus excepto Levi, debían terminar de sacar a los cananeos del territorio. El capítulo 1 de Jueces narra cómo ninguna de la tribus lo hicieron. Los jebuseos eran uno de los muchos grupos tribales que habitaban la tierra de Canaán. Israel optó por hacer las cosas a su manea y desobedecer a YHVH – “Cuando hayáis pasado el Jordán entrando en la tierra de Canaán, echaréis de delante de vosotros a todos los moradores del país…” – Números 33:51-52. La orden de YHVH era de echarlos, de destruir sus ídolos, y de no hacer tratados con ellos. Ahora, podemos comprender un poco más la raíz de los problemas que enfrenta Israel como nación hoy día. Tristemente, las actuales generaciones son víctimas de una conquista incompleta. Y el problema de ese entonces y de ahora, es el rehusar creerle a YHVH. A todos aquellos que apoyan la idea de que Israel ceda parte de la Tierra Prometida a sus enemigos, déjenme decirles que es una ofensa a YHVH. Hacerlo es aceptar que en el Monte del Templo, lugar escogido por YHVH para poner allí Su nombre, se adore un dios pagano, Alah, el dios luna; es participar de idolatría. Es negar el Pacto de Abraham, es decir que Elohim no quiso decir eso o que es incapaz de cumplir el Pacto. La batalla de Armagedón no es más que la batalla final de la tierra de Canaán, la batalla que los líderes que siguieron a Josué, luego David, Salomón y el actual gobierno electo de Israel, han decidió que no vale la pena pelearla. Cuando Yahushua nuestro Mesías regrese, liderará esa final batalla por la conquista de Canaán. Será duro con los enemigos de Israel como YHVH esperaba que lo fuera, Josué y los subsiguientes líderes. La conquista por la tierra de Canaán no ha terminado, está en su furor en estos momentos, ante nuestros ojos, lo peor está por venir. Más aún, esta vez, su efecto se expandirá por toda la tierra.
La situación mundial no parece mejorar, todo lo contrario, cada día surge un nuevo problema o crisis, virus, bancarrotas, corrupción gubernamental, derrame de petróleo, epidemias, etc. lo cual quiere decir que no tienes que ir muy lejos para ver a la gente luchando desesperadamente por encontrar algún tipo de refugio y seguridad. El aspecto positivo de todo esto es, que nos obliga a evaluar donde está nuestra verdadera seguridad. Las cosas no van a mejorar, solo lea Mateo 24 y lo verá. Pero en el versículo 6 Yahushua dice: “mirad que no os turbéis”. El reto es: ¿estamos listos? ¿Estamos preparados? No quiero decir, si tenemos provisión, si hemos hecho un plan de contingencia. Quiero decir: ¿estamos tan firmes en nuestra relación con Elohim, conocemos tan bien Su naturaleza y carácter hasta el punto que nuestro corazón no tema, porque sabemos que en El está nuestro refugio y fortaleza? ¿Hemos rendido nuestro corazón a El de tal manera que le permitamos tomar Su lugar como Rey y Señor de nuestra vida? ¿De verdad sabemos lo que significa ser un Hijo de Elohim? Porque ese es el único lugar donde descubriremos esa esperanza y seguridad que tanto anhelamos. Busquemos ese lugar en El donde el temor a las epidemias, colapsos económicos o guerras no tenga poder sobre nosotros.
Números 21:4-7, narra como el pueblo de nuevo se levanta contra Elohim y contra Moisés – “Y habló el pueblo contra Elohim y contra Moisés: ¿por qué nos hiciste subir de Egipto para que muramos en este desierto?” – Y nos cuenta como Elohim quitó su protección del pueblo y envió serpientes que los mordían y murió mucho pueblo. Israel había aguzado su lengua contra Elohim y cosecharon lo que sembraron. El desierto por donde Elohim llevó al pueblo es lleno de serpientes y escorpiones, pero esta es la única vez que se registra que el pueblo fue atacado por serpientes. YHVH siempre protegía al pueblo, pero en esta ocasión, retira su protección, su gracia y permite que sufran las consecuencias de sus acciones. ¿Cuántas veces nuestro amoroso Padre evita que suframos lo que merecemos por pura misericordia? Sin embargo, el hombre siempre persiste en rebelarse y cuestionar todo delante de YHVH. Israel se quejó por falta de comida y de agua. En incredulidad, ellos terminaron proféticamente confesando su destino – “para que muramos en este desierto” – Elohim les dio el cumplimiento de su falta de fe, serpientes que los mordieron y muchos murieron. No olvidemos que “la muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos” – Proverbios 18:21. Lo mismo ocurrió cuando el pueblo se quejó por falta de carne – “habéis llorado a oídos de YHVH diciendo: ¡Quien nos diera a comer carne!... YHVH pues os dará carne y comeréis. No comeréis un día, ni dos días, ni cinco días, ni diez días, ni veinte días, sino hasta un mes entero, hasta que os salga por las narices, y la aborrezcáis, por cuanto menospreciasteis a YHVH que está en medio de vosotros” – Números 11:18-20. YHVH siempre sabe que necesita Su pueblo. Pero aquellas cosas que ambicionamos o que tememos, YHVH permite que a través de ellas mismas suframos, por no creer que El es suficiente y sabe cómo cuidar de Sus hijos.
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