La palabra “recordar” en hebreo es “zakar” = recordar/marcar. Pero no es como... oops casi lo olvido – sino como algo que debe estar grabado, como una marca en el tiempo designado para una respuesta especifica y deliberada. “Y se acordó YHVH de Noé... e hiso pasar Elohim un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas”. “Y se acordó Elohim de Raquel... y le concedió hijos”. Y cuando fue el tiempo, se acordó YHVH de los israelitas en Egipto – “Y oyó Elohim el gemido de ellos, y se acordó de Su pacto...”. YHVH no se olvida de Su pueblo, los tiempos son difíciles y se pondrán aún más difíciles, pero YHVH siempre estará ahí – “Porque Elohim misericordioso es YHVH tu Elohim; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres” – Deuteronomio 4:31. Un día, usted y yo escuchamos el llamado y respondimos, ese día YHVH se acordó de nosotros – “YHVH se acordó de nosotros; nos bendecirá” – Salmo 115:12. El desierto por el que hemos caminado tal vez no sea de arena, pero todos hemos vivido sus inclemencias, y debemos recordar cada paso dado y cada respuesta dada por YHVH a nuestra impotencia
El desierto no ofrece nada, dependiendo de las razones que nos lleven al desierto, sería como dejarlo todo por nada – o, en el mejor de los casos, dejarlo todo por YHVH. Pérdidas, fracasos, engaños, decepciones, traiciones, etc., todo lo que al final ofrece el sistema, abre nuestro corazón al llamado al desierto, a dejarlo todo y en esa sequía, aridez y silencio, buscar a Elohim, escuchar Su voz. YHVH tenía que sacar al pueblo de Egipto, del ambiente pagano egipcio y llevarlo al desierto para moldearlo. El pueblo sufrió mientras YHVH los formaba y hacia de ellos Su pueblo – un pueblo con un estándar moral superior al de sus vecinos paganos. En el Sinaí, entre truenos y relámpagos YHVH les da la Torah – Su plan, el mapa detallado para que se encontraran con YHVH todos los días y en toda circunstancia. Ya vemos que los desiertos son necesarios, es allí donde YHVH habla a nuestro corazón, es desde allí que podemos contemplar el cielo y sus recursos, es allí donde podemos apreciar la grandeza del amor de YHVH y en esa aridez y soledad permitirle hacer Su voluntad en nosotros.
¿Con cuanta frecuencia nos confundimos, nos engañamos, tratamos de complacer a otros, viviendo en ansiedad a expensas de la paz que sobrepasa todo entendimiento y que solo YHVH puede dar? ¿Cuántas veces hemos negociado y cambiado la paz eterna por un momento de frágil y efímero consuelo? ¿Cuántas veces nos ha movido el piso la opinión de otros, y hemos cedido a sus caminos buscando ser aceptados y haciendo a un lado el verdadero amor que YHVH nos da? Vivir en el temor de los hombres trae esclavitud, mientras que vivir en el temor de YHVH y confiar el El, nos da paz y nos hace libres de la esclavitud de la necesidad de ser aceptado y aprobados por otros. Hoy es Shabbat, día de regocijo y comunión con nuestro Padre, oremos para que nos libre de todas las trampas que aquellos con quienes tenemos contacto durante la semana y no siguen la Torah, nos presentan. Yahushua oro: “No ruego que los quites del mundo (sistema), sino que los guardes del mal. No son del mundo (sistema), como tampoco yo soy del mundo” – Juan 17:15-16. ¡Shabbat Shalom!
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