Yahushua está explicando la siega de los últimos tiempos. Y vimos que entre la Fiesta de Yom Teruah o Trompetas y el día de Yom Kippur, hay diez días de arrepentimiento. Yom Teruah es una sombra o imagen de la segunda venida del Mesías, seguida del juicio de Elohim sobre el mundo. Es durante esos días que el pueblo de Israel hace una introspección de su comportamiento, se arrepiente y pide perdón esperando que su nombre sea escrito en el “Libro de la Vida”. La Fiesta de Yom Teruah no es una Fiesta de peregrinaje. Los Israelitas no tenían que ir a Jerusalén para esta fiesta, pero debían de estar listos donde estuvieran para que tan pronto asomara la luna, celebraran la Fiesta a son de trompetas. En esos diez días siguientes podían trabajar y por lo regular se dedicaban a escoger y separar el trigo de la cizaña, a amontonar la cizaña que sería quemada el último día justo antes de empezar el día de Yom Kippur. Mateo 24:31 – “Y enviará sus ángeles con gran voz de Trompeta, y juntará a sus escogidos, de los cuatro vientos, desde un extremo del cielo hasta otro”. Oremos para que estos días antes a Yom Kippur, sean de más comunión con nuestro amado Mesías. Que seamos hallados como trigo fino, listo para ser puesto al servicio del Rey.
Como creyentes en el Mesías, nosotros sostenemos que el juicio ha llegado y se ha hecho justicia a través del sacrificio de Yahushua. El es ambos, el Cordero perfecto y el Sumo Sacerdote que efectúa los sacrificios el día de Yom Kippur. Yahushua es la propiciación y expiación por nuestros pecados. Aquellos que creemos que Yahushua ha hecho expiación por nosotros delante de YHVH, somos declarados Tzaddikim – justos, y nuestros nombres han sido escritos y sellados en el “Libro de la Vida”. Entendemos que no somos aceptos a los ojos de YHVH por nuestras obras, pero también somos conscientes que no tenemos excusa para no hacerlas como fruto de nuestra nueva vida. Yahushua es el ejemplo a seguir en el cumplimiento de la Torah, no la excusa para evadirla. “No todo el que dice: Adonai, Adonai, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos” – Mateo 7:21. Todos compareceremos ante el tribunal del Mesías, y la obra de cada uno será manifiesta. La vida es una constante prueba, cada momento es irrepetible y de toda palabra ociosa daremos cuenta a Dios – Mateo 12:36.
El peligro de considerar el arrepentimiento como un simple “cambio de pensamiento o actitud”, como lo considera la mentalidad occidental, es que puede llevarlos al intelectualismo el cual está desprovisto de toda transformación interna del corazón. Pero las Escrituras fueron escritas en hebreo, por hebreos, bajo la mentalidad hebrea, donde el arrepentimiento – Teshuvah – es regresar a Elohim, volver a nuestro Creador. El arrepentimiento es análogo a un nacer de nuevo y solo puede darse por medio de la intervención divina. Estamos próximos al día de la Expiación o Yom Kippur, pero no puede darse la expiación sin el arrepentimiento. Debemos arrepentirnos por habernos alejados de YHVH con nuestro estilo de vida, debemos reconocer nuestra condición delante de Elohim. Proverbios 28:13 dice: “El que encubre sus pecados no prosperará; mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia”. Debemos pedir perdón y perdonar, aceptar el perdón de YHVH y seguir adelante bajo sus parámetros, caminando bajo la dirección de Ruaj. Finalmente, debemos entender que el arrepentimiento es parte de nuestra vida diaria, que a medida que crecemos espiritualmente, debemos hacer Teshuvah constantemente.
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