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Gota de Amor - Noviembre 29/2015

“Todo sabio de corazón de entre vosotros vendrá y hará todas las cosas que YHVH ha mandado” (Éxodo 35:10

Vale la pena repetirlo: nuestro destino eterno es una elección que YHVH ha dejado a nuestra discreción – a cada uno individualmente.  Pero, nuestro papel o función dentro de la familia de la fe, una vez que hemos entrado en los vínculos del Pacto con YHVH, y hemos sido injertados y hechos parte del pueblo de YHVH, sigue siendo una prerrogativa divina.  Todos recibimos talentos – habilidades que debemos desarrollar para la gloria de Elohim y para el crecimiento del cuerpo del Mesías, que somos todos nosotros.  Ahora, no todos recibimos los mismos talentos, unos reciben diez, otros cinco, etc., y no es una vergüenza el ser menos talentoso, sino el no estar dispuesto a usar el talento recibido.  La construcción del Tabernáculo, nos provee una clara demostración de este principio.  Se necesitó de una gran variedad de expertos para hacer todo el trabajo del Tabernáculo, sus utensilios, las vestiduras de los sacerdotes, etc., y todos trabajaron en armonía por un objetivo común, según el Plan Maestro del Creador.  Pablo usa una metáfora diferente – el cuerpo del Mesías – para mostrarnos lo mismo.  Pero, aunque estamos unidos en propósito y destino, somos bien diferentes en cuanto a la función o habilidad.  YHVH le ha asignado a cada uno de Sus hijos una labor.  En la obra del Tabernáculo, unos cortaban madera, otros con esa madera, fabricaban los muebles para el Tabernáculo, otros los cubrían con oro.  Nadie lo hacía todo, ni siquiera los expertos, nadie trabajaba para sí.  Esto nos enseña que en el Reino de Elohim no hay “llaneros solitarios” y que todo lo que hacemos afecta la vida de otros y la obra que se está haciendo, por consiguiente debemos recordar que el amor exige que hagamos lo mejor para la gloria de Elohim.  Hacer las cosas bien paga, siempre vamos a ser útiles.  Pero si paramos de aprender, corremos el riesgo de volvernos obsoletos en la obra.  El orgullo no tiene lugar en nuestra vida, todos cometemos errores y debemos aprender de ellos, nadie vive en el eterno éxito, es la forma como manejamos las crisis que definen nuestro carácter.  YHVH quiere piezas valiosas, pulidas en las tormentas para Su Templo.  

 

 

 

Gota de Amor - Noviembre 28/2015

“Oh Elohim, santo es Tu Camino” (Salmo 77:13)

La historia del hombre como está grabada en las páginas de las Escrituras, empieza en el jardín y termina en el jardín.  En estos dos paraísos, el Jardín del Edén y la Nueva Jerusalén, el hombre camina en intimidad con su Creador.  Entre el libro de Génesis y el libro de Apocalipsis, está la saga de la separación del hombre de su amado Creador debido a su orgullo y rebelión contra la Torah (Instrucciones) de YHVH.  Entre Génesis y Apocalipsis está la agonizante historia de un Padre llamando de todas las formas concebibles, a sus hijos pródigos, instándolos a arrepentirse de su pecado y alejarse del camino espiritual que guía a la oscuridad y destrucción.  YHVH tiene un plan para redimir al hombre, para salvarlo, y ese plan está revelado en las Escrituras.  Entender el Tabernáculo de Moisés, es entender el plan de YHVH.  Aunque su origen es divino, es un diseño sencillo.  Pero su sencillez revela su verdadero enigma.  Dentro de su velo, se encuentra la más profunda sabiduría del universo, pues en él se revelan los misterios del plan de redención de YHVH para la humanidad.  En sus enseres y detalles, encontramos en forma de código, el plan de siete citas anuales de YHVH, como también los siete pasos de la boda hebrea.  Todo esto, revela los pasos que cada ser humano debe tomar para invertir la maldición de muerte que cayó sobre Adán.  Ellos le muestran al hombre el camino de regreso al Padre.  El Tabernáculo revela el Camino de Elohim, el Camino de salvación y vida eterna.  ¡Shabbat Shalom!

 

 

Gota de Amor - Noviembre 27/2015

“Me has hecho más sabio que mis enemigos con tus Mandamientos, porque siempre están conmigo” (Salmo 119:98)

 

Todos, un día, tenemos que elegir como vamos a vivir la vida.  La vida es como una casa, y dependiendo de cómo construyamos sus bases, así será nuestra vida.  En occidente se tiende a separar la vida física y sus quehaceres de la vida espiritual, pero para el hebreo todo es una unidad y todo está en las manos de Elohim y no podemos separarlo ni aislarlo de nada, El es el TODO, y las bases de una casa física o espiritualmente deben estar fundadas en El y en Su Torah.  La palabra casa en hebreo es: Bayith del H1004 que significa = habitación / familia / templo.  En Mateo 7:24-27, Yahushua habla de dos tipos de personas, la sabia o prudente y la insensata o tonta.  Dice que la sabia es aquella que edifica su casa sobre la roca y cuando vengas las tempestades puede estar tranquila porque la casa resistirá.  Dice que aquellos que escuchan sus enseñanzas y las ponen en práctica esa es la persona sabia.  Ahora, ¿cuál es la roca? – “Engrandeced a nuestro Elohim. El es la Roca, cuya obra es perfecta” – Deuteronomio 32:3-4.  “YHVH es mi Roca y mi fortaleza, y mi libertador” – 2Samuel 22:2. “El solamente es mi Roca y mi salvación” – Salmo 62:2.  Ahora, la Roca no es religión, las bases sobre las cuales debemos edificar nuestra habitación, familia, o templo donde debe morar el Ruaj Hakoddesh, no es denominación, movimiento, o grupo, las bases son la Torah, los mandamientos, estatutos y preceptos dados por Elohim desde el Sinaí y que son el Ketubah o carta de compromiso, del pacto entre YHVH y Su pueblo.  Yahushua prosigue diciendo que cualquiera que escucha sus palabras y no las hace, es el hombre insensato que edifica su casa sobre la arena, y cuando la tempestad llega, su casa cae porque no tiene bases.  Muchos creen que los estatutos denominacionales son bases buenas para edificar su casa, pero si esos estatutos no están de acuerdo con la Torah, son arena.  Si esos estatutos son determinados por el hombre y han quitado o añadido a la Torah, son arena – “La roca de ellos no es como nuestra Roca” – Deuteronomio 32:31.  Yahushua fue claro cuando explicaba la Torah en el Monte – “cualquiera que quebrante uno de estos mandamientos muy pequeños, y así enseñe a los hombres, muy pequeño será llamado en el reino de los cielos; mas cualquiera que los haga y los enseñe, éste será llamado grande en el reino de los cielos” – Mateo 5:19.

 

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