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Gota de Amor - Octubre 12/2015

“He aquí, que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel” (Jeremías 18:6b)

 

Es maravillosa la forma como Elohim nos habla, siempre busca parábolas para que entendamos, se baja a nuestro nivel de comprensión para que no perdamos la enseñanza.  El hombre es recursivo por naturaleza, y yo siempre digo que una crisis es una oportunidad, pero en algo que el hombre siempre ha fallado es en ver las crisis como la oportunidad de ir a Elohim.  Va más fácil al sicólogo, al brujo, gurú, al banco, etc.  Ha fallado en entender que quien mejor puede reparar la vida, es quien la creó.  Jeremías fue a casa del alfarero y lo vio haciendo una vasija.  Como suele suceder la forma de la vasija se daño en sus manos y el alfarero volvió a echarla sobre la rueca para hacerla de nuevo.  No botó la arcilla, no la hizo a un lado, la volvió a tomar en sus manos y empezó el proceso de nuevo.  Si estás en medio de una crisis, y estas tentado(a) a buscar ayuda diferente a Elohim, déjame decirte, nadie tiene ni la capacidad ni el poder de tomar la arcilla de tu vida y darle nueva forma.  Podrán recomendarte soluciones, pero el verdadero problema seguirá porque no es cuestión de la vasija sino de lo que has hecho con ella, y Elohim, la puede tomar en sus manos, moldearla de nuevo, darle nueva vida, llenar esa vasija de tu vida de todos los elementos necesarios para que salga adelante y viva una vida victoriosa glorificando el nombre de quien la creó. 

 

Gota de Amor - Octubre 11/2015

“Abre mis ojos y miraré las maravillas de tu Torah.  Forastero soy en la tierra; no encubras de mi tus mandamientos” (Salmo 119:18-19)  

 

Creo que el error más grande que los seres humanos cometemos es el creer que llegamos a este mundo a echar raíces y vivimos como si nunca fuéramos a partir y entonces pasamos la mayor parte de nuestro tiempo trabajando para hacer nuestro nicho lo más cómodo posible y nos rodeamos de toda clase de comodidades que lo único que hacen es hacernos perder de vista la perspectiva real de nuestra vida. Somos forasteros y la única manera de conocer la ruta de nuestra vida y la forma de vivirla sin perder de vista la meta final, es conociendo a Elohim y Su Torah (mapa) donde El nos da instrucciones y a través de la cual nos guía. Hebreos 11:13 nos dice que todos los antepasados confesaron que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra. Lo que necesitamos ahora es que Elohim abra nuestros ojos y nos muestre las maravillas de Su Torah, todas las verdades que están ocultas en ella para ser reveladas a quienes le aman y quieren seguirle. Vivimos en un mundo vendido al diablo y por ahora nos movemos en sus dominios, por eso como hijos de Elohim debemos estar en sintonía con Su palabra para evitar ser consumidos por todas las cosas no santas que invaden el sistema.         

 

Gota de Amor - Octubre 10/2015

“Ahora, pues, oh Israel, oye los estatutos y decretos que Yo os enseño hoy, para que los ejecutéis, y viváis, y entréis y poseáis la tierra que YHVH el Elohim de vuestros padres os da” (Deuteronomio 4:1)

Elohim siempre ha dado instrucciones, siempre ha dado Torah.  Desde el jardín del Edén cuando puso a Adán y a Eva en el, lo primero que hizo fue darles instrucciones y el hombre, desde Adán, siempre las ha quebrantado.  Cuando puso a Adán en el huerto, le dijo: “De todo árbol de huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” – Génesis 2:16-17.  Sabemos que Adán comió y murió, es decir, rompió su relación con Elohim.  Hoy de nuevo, Elohim nos dice que debemos: escuchar y hacer si queremos vivir y poseer la tierra (Reino).  Como dice Santiago, “la fe sin obras es muerta”.  Debemos escuchar la Torah, caminar en ella, y así tendremos la vida de Elohim en nosotros y podremos entrar y ser parte de Su Reino.  No podemos profesar fe en el Mesías y no vivir Su Torah.  Durante el peregrinaje de Israel por el desierto, cuando alguien pecaba (desobedecía la Torah) era sacado fuera del campamento por 7 días.  Siete días que se le daban para que se arrepintiera.  Durante esos 7 días, la persona estaba fuera de la protección de YHVH.  Una vez dentro del campamento de nuevo, él/ella sabía que ahí tendría alimento, agua y protección contra los enemigos.  Una vez más estaba bajo la nube y bajo la columna de fuego.  Bajo la sombra del Altísimo.  Las instrucciones de Elohim no han cambiado, Su Torah es la misma.  Si queremos tener la protección de YHVH, debemos: escuchar y hacer para poder vivir y poseer.  

 

 

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