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Gota de Amor - Diciembre 2/2015

“Cuando salgas a la Guerra contra tus enemigos, si vieres caballos y carros, y un pueblo más grande que tú, no tengas temor de ellos, porque YHVH tu Elohim está contigo, el cual te sacó de tierra de Egipto” (Deuteronomio 20:1)

YHVH tuvo a Israel por cerca de un año acampando al pie del Monte Sinaí, donde lo preparó para su destino.  Allí les dio la Torah, les dio estructura, jerarquía, los organizó no solo para acampar alrededor de Su gloria, sino para marchar en el momento que fuera necesario cambiar de escenario.  No dejo cabo suelto, nada quedo a decisión del hombre.  A partir del Sinaí, todo sería manejado por YHVH e Israel caminaría por el desierto como el pueblo de YHVH llevado de Su mano.  Para que exista una nación, debe haber: una tierra, un pueblo y una constitución.  Desde el llamamiento de Abraham, YHVH estaba preparando al pueblo.  La tierra ya existía y ahora necesitaba quien la habitara en Su nombre.  En el Monte les da la constitución y ahora Israel debía llegar a la tierra y pelear por ella.  YHVH se las da como promesa e Israel debía tomar posesión de ella.  YHVH advierte al pueblo de que habría guerras, que encontrarían enemigos, pero que en esos momentos recordarán que YHVH estaba con ellos.  Hemos aprendido que el viaje de Israel por el desierto es el modelo de nuestro peregrinaje por el mundo, camino a Canaán.  Encontramos enemigos, peleamos batallas, aprendemos lecciones en cada parada, y sabemos que YHVH está a nuestro lado llevándonos de Su mano.  YHVH nos pide al igual que lo hizo con Israel, no hacer concesiones ni mezclarnos con el enemigo (sistema).  Mantenernos separados para El, mantener nuestra identidad como pueblo de YHVH obedeciendo Su Torah y cumpliendo con nuestro llamamiento de mostrarle al mundo Su gloria y llevar a muchos a Su conocimiento.   

 

 

Gota de Amor - Diciembre 1/2015

“…así vendrá un pueblo grande y fuerte; semejante a él no lo hubo jamás, ni después de él lo habrá en años de muchas generaciones… Y YHVH dará su orden delante de su ejército; porque muy grande es su campamento…” (Joel 2:2 y 11)

 

Elohim ha estado recogiendo, separando, preparando y entrenando su pueblo por mucho tiempo, y en estos últimos días lo está purificando y sacando del sistema para que pueda caminar con Él.  Algunas de sus características: Es un pueblo que ha muerto para sí, y vive para Elohim, tiene una relación íntima con El y es sensible a la guía del Ruaj Ha Koddesh, conoce el corazón y los deseos del Padre.  Ha muerto a las cosas del mundo, es obediente y humilde.  El Ruaj dirige sus pensamientos, palabras y acciones.  Es fuerte, entrenado, disciplinado, son soldados del ejército de YHVH.  Es intercesor, proclama la Torah y la enseña.  Su relación con el Padre es madura, no sentimental ni llena de falsa fantasía greco romántica, sino íntima y poderosa.  El Shabbat es su día ideal para estar en intimidad con Elohim.  Como una esposa enamorada, es sumiso, sigue al Cordero por donde quiera que vaya, su relación con El es exclusiva, no hay otros dioses, sabe que le pertenece a Yahushua, se deja guiar, no hace nada por su propia cuenta.  Conoce sus responsabilidades y no huye de ellas, es hacedor no oidor.  No es flamante, fanfarrón, mundano, ni de grandes ministerios, es de bajo perfil, discreto, sabe que él tiene que menguar para que Yahushua en él crezca y así revelar en estos tiempos difíciles, la gloria de aquel que lo llamó. 

 

Gota de Amor - Noviembre 30/2015

“José, pues, conoció a sus hermanos; pero ellos no le conocieron”. “Entonces dijo José a sus hermanos: Acercaos a mí.  Y ellos se acercaron.  Y él dijo: Yo soy José vuestro hermano, el que vendisteis para Egipto” (Génesis 42:8 y 45:4)

 

Todos conocemos la historia de José como fue vendido por sus hermanos, puesto en la cárcel, luego interpreta los sueños del Faraón y a raíz de eso es exaltado como gobernador de Egipto.  José termina vistiendo como un egipcio y lo más increíble y a lo que quizás no prestamos mucha atención, es al hecho que Faraón cambió el nombre hebreo de José por el nombre egipcio de: Zafnat-panea lo cual hizo aún más difícil que sus hermanos lo reconocieran.  José era para ellos un egipcio más.  José es sombra y tipología del Mesías quien en manos de la cultura greco-romana ha sufrido la misma transformación.  Cuando el mensaje del evangelio llegó a los dispersos en Grecia, los judíos helenos ya contaminados con el paganismo de la región, consideraron que era mejor presentarle a los gentiles un Mesías parecido a ellos e inician la transformación que termina con Roma cambiando Su nombre, hasta el punto que hoy en día, decirle a los creyentes que Yahushua es hebreo, que vivió como hebreo, que cumplió los mandamientos como hebreo y la única manera de entender Su mensaje es conociendo las raíces hebreas de la fe, es una total herejía.  La transformación que Grecia y Roma le hicieron al Mesías fue tan perfecta, que no debe sorprendernos por qué los judíos no lo reconocen.  Pero pronto vendrá de nuevo y dirá como dijo José a sus hermanos: “Mirad mis manos y mis pies, que YO MISMO SOY” – Lucas 24:39.

 

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