“Y Moisés clamó a YHVH, y YHVH le mostró un árbol; y lo echo en las aguas, y las aguas se endulzaron. Allí les dio estatutos y ordenanzas, y allí los probó” (Éxodo 15:25)
De nuevo los Israelitas se encuentran ante una prueba más, una oportunidad más para poner su confianza en YHVH. Diríamos que después de ver tantos milagros y maravillas, su fe estaba fuerte como un roble, pero no, aún no habían adquirido esa confianza, y muchos ni siquiera entendían porque estaban ahí. Pero, la Columna de Nube y la Columna de Fuego seguían acompañándolos lo cual era suficiente para saber que YHVH aún estaba con ellos, sin embargo de nuevo se sublevan contra Moisés. Las aguas en Mara eran amargas y no podían beberlas. YHVH permite amargura en el desierto de este mundo, para que las desilusiones causadas por el sistema, nos lleven al Eterno Elohim. Nuestra reacción ante la prueba es lo que hace la diferencia. Aún el creyente más consagrado y maduro, en el momento de la prueba puede ser tentado a temer, a desconfiar y a veces a murmurar. Pero en toda prueba, debemos echar nuestra carga sobre nuestro Padre Celestial y derramar nuestro corazón sobre Él. Es en esos momentos cuando el Ruaj Hakoddesh nos conforta y hace tolerable la prueba y endulza las aguas. Eso fue lo que Moisés hizo, clamó a YHVH y YHVH le respondió. No olvidemos que somos liberados del enemigo, para ser siervos del Eterno Elohim. No temamos ante la tribulación, la Columna de nube ni la Columna de fuego nos abandonaran.
“Salieron de Pi-hahirot y pasaron por en medio del mar al desierto, y anduvieron tres días de camino por el desierto de Etam, y acamparon en Mara” (Números 33:8)
El ambiente era de total alegría. Habían pasado por en medio del mar, habían sido milagrosamente liberados del ejército egipcio. Pero, ahora, en cuestión de tres días, su gozo había desaparecido – “Y anduvieron tres días por el desierto sin hallar agua… y no pudieron beber las aguas de Mara, porque eran amargas… Entonces el pueblo murmuró contra Moisés, y dijo: ¿Qué hemos de beber?” – Éxodo 15:22-24. De nuevo, el pueblo responde ante la crisis con incredulidad, ira, amargura y se queja. No había pasado ni una semana de la victoria de Pi-hahirot, y ya querían renunciar a Canaan y volverse a Egipto. Nada de lo que habían experimentado hasta el momento fue suficiente para que el pueblo confiara en YHVH. Y ¿qué tal el pueblo de Elohim hoy en día? ¿Manejamos el descontento, la desilusión, el dolor o escasez con más gracia y confianza en YHVH que nuestros padres? YHVH quiere que confiemos en El completamente. Siempre después de una gran prueba, llegan sus bendiciones, llega la liberación. Cuando conocemos Sus Caminos, no hay límite en nuestra confianza en El – “He aquí, aunque él me matare, en él esperaré” – Job 13:15. Podemos rendir toda nuestra vida, y aún la de nuestros seres queridos en las amorosas manos de nuestro Padre Celestial. Esto es lo que debemos aprender de Mara.
“¿Quién oyó cosa semejante? ¿Quién vio tal cosa? ¿Concebirá la tierra en un día? ¿Nacerá una nación de una vez? Pues en cuanto Sion estuvo de parto, dio a luz sus hijos” (Isaías 66:8)
Contra todo pronóstico, cuando todos los enemigos de Israel creían que lo habían destruido por completo, surge la Mano de Elohim de nuevo para rescatar a Su pueblo y en un día, Israel vuelve a ser nación – Mayo 15, 1948. Sin embargo no es un día de regocijo para el pueblo árabe. Ellos llaman a este día el “Día Nakba” o día de la catástrofe del renacimiento de Israel. Pero fue una profecía cumplida. Israel y Judá fueron llevados cautivos por no obedecer las instrucciones de YHVH – 2 Reyes 17. La Escritura también dice cuanto tiempo iban a estar fuera de su tierra. “Y si aún con estas cosas no me oyereis, yo volveré a castigaros siete veces más por vuestros pecados” – Levítico 26:18, 21, 24, 28. Babilonia empezó a invadir a Israel en el año 605 A.C. Invadió y destruyó el templo en el año 586 A.C. Quedó un remanente con Jeremías que en el año 572 escaparon a Egipto. El principio de un día por año lo encontramos en Números 14:34 – “…un año por cada día; y conoceréis mi castigo”. 1 año = 360 días x 7 = 2.520 – 572 (año en que salieron de su tierra) = 1.948. El 14 de Mayo de 1948 nació Israel, fue oficializado el día 15. “Yo mismo recogeré el remanente de mis ovejas de todas las tierras adonde las eché, y las haré volver a sus moradas; y crecerán y se multiplicarán” – Jeremías 23:3.
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