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Gota de Amor - Mayo 10/2016

“De Rameses salieron en el mes primero… el segundo día de la pascua salieron los hijos de Israel con mano poderosa, a vista de todos los egipcios” (Números 33:3)

El primer error de Israel en su partida, fue del corazón.  Ellos dejaron físicamente el reino de Egipto, pero sus corazones quedaron allá.  Vez tras vez en el desierto vemos como anhelaban volver, como no se habían desprendido totalmente de todo lo que Egipto representaba.  Ya vimos que la vida de Israel en Egipto no empezó en esclavitud, termino así.  El proceso de cómo Israel llego a ser esclavo, tiene lecciones para nosotros hoy.  Satanás sigue inspirando un espíritu de cínica justificación en el cautivo que acepta como normal el pecado, aceptando la maldad con tolerancia.  Lleva incautos a acciones que requieren compromiso de conciencia, tal vez un poco al comienzo, pero finalmente los ata a hábitos que fortalecen los grilletes de la esclavitud.  De la misma forma como los Israelitas fueron lentamente abusados hasta esclavizarlos, Satanás no empieza con cadenas espirituales, él primero muestra el burbujeante vino, luego la intoxicación y finalmente la esclavitud, como un espiral, buscando diariamente un poco más para hacer la vida más tolerable.  Israel cada que encontraba un obstáculo, recordaba su esclavitud en Egipto y deseaba la provisión de la oscuridad por encima de la libertad y la maravillosa provisión de YHVH Jireh, quien los suplía de todo.  Israel seguía con las cuerdas de su corazón atadas a Egipto.  Igualmente hoy, muchos creen que pueden tener lo mejor de ambos, las bendiciones del Reino de YHVH, y seguir en el mundo (sistema).  Pero para ser verdaderamente libres debemos dejar a Egipto no solo físicamente sino en el corazón.  

 

 

 

 

Gota de Amor - Mayo 9/2016

“Bastante habéis rodeado este monte; volveos al norte (Deuteronomio 2:3)

 

Debemos tener cuidado de no caer en ninguno de estos dos extremos, ambos devastadores para nuestra vida.  1. Estar cómodos con la situación actual y no desear cambios – “Ay de los reposados en Sion…”  Amos 6:1.  2.  Hacer las cosas sin pensar.  Ambos son contrarios a las Escrituras que dicen: “Encomienda a YHVH tu camino, y confía en Él; y Él hará” – Salmo 37:5.  Elohim le dice al pueblo de Israel: “Bastante habéis rodeado este monte…”.  Ese monte no era donde YHVH quería que su pueblo estuviera, El tenía mucho más para ellos.  “Volveos al norte”.  Ellos necesitaban moverse en esa dirección.  No tenían que seguir viviendo en el desierto, sino seguir hacia la Tierra Prometida, hacia la bendición de YHVH.  Aunque Elohim les había provisto de todo lo necesario en el desierto, y ellos habían aprendido a oír Su voz, ya era hora de seguir adelante.  Diariamente YHVH nos bendice y provee, pero él quiere vernos desear las riquezas de Su gracia y no apegarnos a la basura de este mundo.  Solo podemos resistir el mal, cuando nos sometemos a YHVH.  Debemos estar atentos a la voz del Padre cuando nos diga que ya es hora de movernos y no apegarnos a situaciones, lugares, ni gente.  El sabe cuál es el mejor lugar para nosotros y cuando es el momento para ir hacia él.  

 

Gota de Amor - Mayo 8/2016

“He aquí que yo hago cosa nueva; pronto saldrá a luz; ¿no la conoceréis? Otra vez abriré camino en el desierto, y ríos en la soledad” (Isaías 43:19)

 

Debido a nuestra débil y racional naturaleza, y a la poca misericordia que tenemos cuando de dar nuevas oportunidades a quienes nos ofenden, se trata; nos cuesta entender que Elohim de nuevo lo hará.  De nuevo abrirá camino en el desierto.  En Apocalipsis 12:14 vemos que es en el desierto donde el remanente será sustentado al final de los tiempos.  En la Escritura, el desierto es un lugar árido, seco, vacío, un lugar donde la vida no crece ni prospera.  Un lugar habitado por bestias, un lugar sin descanso.  No es un lugar de paz y estabilidad.  Pero el desierto no es desconocido por Elohim.  Fue allí a donde llevó al pueblo después de sacarlo de Egipto, allí los sustentó, probó, pulió y formó.  Hizo de ellos una nación, les dio identidad, les dio mandamientos y les dio límites y reglas que debían observar como pueblo de Elohim.  En ese lugar precario, llamado desierto, lleno de inseguridad y incertidumbre, el pueblo aprendió a confiar en YHVH, a creer en Su bondad y misericordia.  El desierto nos obliga a dejar de controlar y nos permite a través de sus noches oscuras, entregar el control a Elohim y confiar que de nuevo abrirá camino en el desierto y nos llevará hasta el final.  Fue en el desierto donde los Israelitas conocieron a YHVH, y es en el desierto donde nosotros encontramos respuestas a nuestra necesidad, es allí donde podemos ver Su gloria, donde no nos queda más y solo con El podemos salir, porque el desierto no es nuestro destino final.  Hay una tierra prometida para poseer.  De nuevo YHVH abrirá camino en el desierto y llegaremos allí, en el tiempo de YHVH y a la manera de YHVH.   

 

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