“Para afligirte, para probarte, para saber lo que había en tu corazón, si habías de guardar o no sus mandamientos” (Deuteronomio 8:2)
Para afligirte – afligir en hebreo es = anah y la traducción correcta es: “para hacerte humilde”. Ser humilde es estar en completa sumisión a YHVH. El desierto nos vuelve polvo, allí YHVH nos moldea para luego levantarnos como una nueva creación que glorifique Su nombre. Luego nos prueba – probar en hebreo es = nasah = probar / tentar. En el desierto, al igual como pasó con el Mesías, YHVH permite que el enemigo nos tiente. Por eso, conociendo nuestra caída naturaleza, debemos estar siempre vigilantes, porque cuando nos sentimos mal y débiles, somos presa fácil del enemigo que está listo para presentarnos opciones que nos hagan sentir bien, pero que no son mas que un falso sentido de confort y seguridad. YHVH quiere saber si de verdad lo amamos y la medida del amor al Padre no ha cambiado, siempre ha sido y será la obediencia a la Torah – “El que tiene mis mandamientos, y los guarda, ese es el que me ama” – Juan 14:21.
“Y te acordarás de todo el camino por donde te ha traído YHVH tu Elohim estos cuarenta años en el desierto” (Deuteronomio 8:2)
La palabra “recordar” en hebreo es “zakar” = recordar/marcar. Pero no es como... oops casi lo olvido – sino como algo que debe estar grabado, como una marca en el tiempo designado para una respuesta especifica y deliberada. “Y se acordó YHVH de Noe... e hizo pasar Elohim un viento sobre la tierra, y disminuyeron las aguas”. “Y se acordó Elohim de Raquel... y le concedió hijos”. Y cuando fue el tiempo, se acordó YHVH de los israelitas en Egipto – “Y oyó Elohim el gemido de ellos, y se acordó de Su pacto...”. YHVH no se olvida de Su pueblo, los tiempos son difíciles y se pondrán aún más difíciles, pero YHVH siempre estará ahí – “Porque Elohim misericordioso es YHVH tu Elohim; no te dejará, ni te destruirá, ni se olvidará del pacto que les juró a tus padres” – Deuteronomio 4:31. Un día, usted y yo escuchamos el llamado y respondimos, ese día YHVH se acordó de nosotros – “YHVH se acordó de nosotros; nos bendecirá” – Salmo 115:12. El desierto por el que hemos caminado tal vez no sea de arena, pero todos hemos vivido sus inclemencias, y debemos recordar cada paso dado y cada respuesta dada por YHVH a nuestra impotencia.
“Si me amáis, guardad mis mandamientos” (Juan 14:15)
Lo contrario sería – “si no guardas mis mandamientos, no me amas” – Nuestra lucha por obedecer, es simplemente la lucha de nuestro corazón por amar. En otras palabras, a medida que nuestro amor por el Padre y por Yahushua crece en nuestro corazón, cumplimos la Torah, ya que el amor a YHVH es la puerta a toda obediencia. YHVH conoce los secretos de nuestro corazón, sabe de nuestra disposición para hacer Su voluntad, y de nuestra rebeldía. Entiende nuestros miedos y se goza cuando percibe nuestra confianza en El. Es allí, en lo profundo del corazón donde se escucha el llamado y donde lo aceptamos o rechazamos. Oro para que YHVH nos de la voluntad para hacer Su Voluntad, el coraje para creer en Su Amor, que nos libre de toda duda y de todo temor. Que fortalezca nuestra confianza en El para proseguir hacía la meta, que no nos concentremos en las promesas, sino en darle gloria a El por el milagro de nuestra vida y por darnos a Yahushua.
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