“Paraos en los caminos, y mirad, y preguntad por las sendas antiguas, cuál se el buen camino, y andad por él” (Jeremías 6:16)
Desde el comienzo de la humanidad, el hombre ha buscado caminos, fes, filosofías que le guíen a una vida sana física y espiritualmente. Hoy no es diferente, el hombre sigue buscando caminos que lo guíen a encontrar la paz interior y si analizamos cuidadosamente, vemos que estamos llenos de ellos, le llaman terapias de crecimiento personal, la mayoría de las cuales tienen sus raíces en filosofías orientales, no en Elohim, son simplemente sustitutos de la verdad que el hombre ha inventado. Elohim siempre ha conocido la necesidad humana, de hecho, nos hizo con ella para que le buscáramos. Pero el hombre ha preferido las alternativas a la verdad. El versículo de hoy nos anima a preguntar por los caminos antiguos y a seguir el buen camino, a Elohim y Su Torah. Y debemos tener mucho cuidado, porque el enemigo no se cansa de inventar engaños para responder a la necesidad espiritual del hombre. Yahushua en quien todo fue creado, es antes de cualquier filosofía. La Torah nos dice que El es antes de todas las cosas. El declara que sólo El es el buen Pastor quien guía a las ovejas en la dirección correcta y sólo El es el Camino, la Verdad y la Vida. Démosle gracias a Elohim que la búsqueda del Camino esta completa en El, para quienes le amamos.
“El que anda en chismes descubre el secreto; mas el de espíritu fiel lo guarda todo” (Proverbios 11:13)
¿Qué es chisme? Alguien dijo: “Chisme es cuando dices algo de una persona, que no dirías en frente de ella” o “compartir algo de alguien que no te corresponde a ti compartir”. La Escritura es bien clara con relación a que no debemos andar chismeando. Estamos llamados a usar nuestra boca para edificar no para destruir. Creo que esto es un reto para todos, la mayoría tenemos la tendencia a participar de conversaciones relacionadas a otras personas y así digamos que no chismeamos, emitimos conceptos que aunque creamos que no son chismes, si lo son. Propongámonos a edificar con nuestros labios, a emitir siempre conceptos constructivos sobre los demás, a exaltar sus virtudes y no a exagerar sus defectos ni a descubrir problemas, o secretos que el o ella confiadamente han depositado en nosotros. Seamos personas confiables, prudentes, prontas para escuchar y ser consuelo, para ser un remanso de paz a todo aquel que se acerque a nosotros. Como cuerpo del Mesías que somos, estamos llamados a animarnos los unos a los otros, a llorar con el que llora y a gozarnos de las victorias de nuestros hermanos. Vigilemos nuestras conversaciones y rechacemos enfáticamente a todo aquel que quiera involucrarnos en chismes.
“Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces” (Jeremías 33:3)
La Biblia ha sido llamada por muchos “el manual de la vida” y creen que si siguen sus instrucciones, van a lograr que Elohim haga lo que ellos quieren y conceda sus deseos. Pero es todo lo contrario, la Biblia es el manual o guía que nos enseña como vivir si queremos que nuestra relación con Elohim funcione. Si las cosas no son como quisieras, tal vez es que estás leyendo la Torah bajo un sistema de fe manipulador y erróneo. Por ejemplo: el versículo de Jeremías no tiene un “si” antes de clama, como si fuera opcional. Es imperativo, no algo extra en tu caminar con Elohim. No dice: clama a Elohim cuando tengas problemas o deseos, simplemente dice: CLAMA, no cuando las cosas están fuera de tu alcance, sino siempre. El tiene cosas para decirnos, pero nosotros no estamos listos para escuchar porque estamos llenos del sistema, de nuestro propio mundo, problemas, deseos, expectativas sobre la vida y aun de cómo Elohim debe respondernos o tratarnos. Elohim quiere hablarnos, no podemos hacer a un lado este mandamiento y decir que lo amamos, hay cosas en la Torah que no podemos descifrar por nosotros mismos. Necesitamos esa íntima comunión con El, no para lograr que el cumpla nuestros deseos, sino para conocer su carácter, entender sus caminos y comprender que aunque las cosas no son como quisiéramos, son como tienen que ser para nuestro bienestar. Shabbat Shalom
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