“Ninguno puede servir a dos señores” (Mateo 6:24)
Para ser siervos de Elohim debemos decidir si vamos a basar nuestra vida en Sus prioridades o en las del mundo. Las dos son incompatibles. En el sistema, la gente vive de acuerdo a los deseos de la carne, indulgente con todo lo material, promoviendo la auto-gratificación, siguiendo la corriente del mundo la cual proclama que cada uno es el centro de su universo y puede decidir lo que es bueno o malo. Nuestro Mesías nos dice todo lo contrario, El nos manda a poner a Elohim primero y nosotros de último, nos dice que debemos amarlo con todo nuestro corazón, con toda nuestra mente y con toda nuestra alma. Es como ser parte de un ejército, todo soldado debe ser entrenado, así también para ser siervos de YHVH debemos entrenarnos espiritualmente. Y sabremos que nos estamos fortaleciendo espiritualmente cuando seamos menos atraídos por las cosas del mundo, cuando empecemos a comprender mas profundamente nuestro Código de Conducta (Torah) y a aplicarlo a nuestra vida, cuando nuestro discernimiento espiritual sea más agudo y distingamos claramente ideas y comportamientos justos. Cuando obedecer a Elohim sea nuestra prioridad.
"Bueno es esperar en silencio la salvación de YHVH” (Lamentaciones 3:26)
Con relación a la salvación, la manera como la ve la mentalidad griega y la mentalidad hebrea es bien diferente. Y recordemos que la mentalidad occidental ha sido moldeada por la cultura greco-romana. Mientras el griego esperan ser transportados a un lugar celestial por la eternidad, el hebreo espera regresar a la existencia del “Jardín del Edén”, sobre una tierra renovada donde no hay pecado y todo es como YHVH lo creo al principio. Con esto en mente, la verdadera perspectiva de la eternidad no se halla escapando de nuestra rutina diaria, ni imaginándonos una existencia celestial, sino que experimentamos una sombra de la eternidad, cuando el nombre de nuestro Elohim es santificado en nuestra vida diaria aquí en la tierra, cuando le obedecemos y glorificamos, cuando le entregamos el control de nuestra vida porque todo lo que anhelamos lo hallamos en EL.
“Porque cual es su pensamiento en su corazón, tal es él…” (Proverbios 23:7)
Una parte fundamental de la vida de las personas que seguimos al Mesías es mantener nuestra mente enfocada en Él y en su Palabra, a veces en el día a día esta tarea puede ser bastante agotadora, sobre todo si tenemos en cuenta la cantidad de pensamientos que pueden pasar por nuestra mente y la multitud de tareas que enfrentamos. Si por ejemplo estamos en el trabajo y se nos asigna una tarea que no es de nuestro agrado, fácilmente podemos dar cabida a pensamientos de frustración, pereza, odio, queja y murmuración, es precisamente en este momento cuando nos tenemos que levantar y echar mano de las armas espirituales que nos han sido dada (2 Corintios 10:4-5), debemos utilizar la palabra para llevar cautivos todos estos pensamientos negativos que van en contra de la voluntad del Padre, en el caso anterior podríamos utilizar versículos como Filipenses 2:14: “Haced todo sin murmuraciones y contiendas.” o Colosenses 3:23 “Y todo lo que hagáis, hacedlo de corazón, como para el Señor y no para los hombres;” En nuestras batallas del día a día mantengamos la Espada del Palabra siempre lista para destruir cualquier pensamiento que se levante en contra de nuestro Padre, estemos confiados que la misma Palabra hará la obra de renovación en nuestra mente. No permitamos que estos pensamientos negativos se vuelvan parte de nosotros.
Shalom
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