“Pelea la buena batalla de la fe, echa mano de la vida eterna” (1 Timoteo 6:12)
No hay batallas sin heridas, heridas sin cicatrices, cicatrices sin lecciones. La vida en si es un campo de batalla donde ganas y pierdes, pero con YHVH aun las aparentes pérdidas son ganancia. Todas las lecciones que marcan una pauta en la vida, se han aprendido en algún campo de batalla donde el suelo ha sido teñido tal vez no de sangre, pero si de lágrimas, de sufrimiento, de perseverancia, de paciencia, de fe, de amor y seguridad que allí, donde sólo vemos oscuridad, donde tal vez la soledad ha sido nuestra única compañía, done el horizonte se ha perdido y creemos que no hay salida, YHVH ha estado ahí, con nosotros. No le temamos a las batallas, son ellas las que hacen de nosotros guerreros dignos de temer, no presas fáciles de vencer.
“Me gozaré y me alegraré en tu misericordia, porque has visto mi aflicción” (Salmo 31:7)
A nadie le gusta sufrir, pero las tribulaciones en las manos de YHVH se convierten en herramientas que El usa para moldearnos y hacer de nosotros lo que El desea que seamos. Nosotros carecemos de la suficiente fortaleza para enfrentar los retos de la vida, por eso YHVH nos provee de lo necesario para ello, y lo más importante es hacernos conscientes de Su presencia. Durante las crisis puede ser difícil percibir la presencia de YHVH, pero El ha prometido estar siempre con nosotros. El no nos abandona, nos da paz, coraje y confianza para soportar la prueba. También ha prometido abrirnos camino en medio de la tormenta, no quitarla, sino mostrarnos por donde andar, que pasos dar, como hacerlo, hasta llevarnos al otro lado donde un nuevo arco iris brillará para nosotros. Negarnos a caminar con Elohim en medio de la tormenta, es negarnos el privilegio de ver Su poder en nuestras vidas, de ser transformados por Su divino poder, de sentir la mano de nuestro Creador moldeándonos como el alfarero al barro. Pidámosle a YHVH que nos muestre Su gloria en medio de la tormenta. ¡Shabbat Shalom!
“Paz, paz, al que esta lejos y al que está cercano, dijo Dios” (Isaías 57:19)
Paz es la palabra más usada, pero la realidad más esquiva. Hay escasez de paz en los hogares, en las relaciones, en los países, en el mundo en general. La invasión de Irak, la guerra en Siria, los abusos a las minorías, todo esto ha desatado las más grandes manifestaciones por la paz. El mundo grita que quiere paz, pero la paz no se consigue con manifestaciones, amenazas, invasiones ni tratados. La paz debe iniciarse donde comenzó la guerra; en el corazón del hombre. La paz que prevalece, solo la da YHVH, la deposita en el corazón y prevalece en medio de guerras, invasiones, conflictos. Prevalece porque todo lo que proviene de YHVH permanece.
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