“En el mundo tendréis aflicción, pero confiad, yo he vencido al mundo” (Juan 16:33)
Si eres un hijo de Elohim, con seguridad te encontrarás con problemas, pero Yahushua dijo que no te sorprendieras cuando llegaren. “En el mundo tendréis aflicción pero confiad, yo he vencido al mundo, no hay nada que temer”. YHVH no nos da una vida vencedora: Él nos da una vida a medida que vencemos. La prueba es la fortaleza. Sin no hay prueba no hay fortaleza. Vence tu propia timidez, da el paso y YHVH te dará a comer del árbol de la vida y serás nutrido. Si te desgastas fisicamente, te agotas; pero si te desgastas espiritualmente cogerás más fuerza. YHVH nunca nos da fortaleza para mañana, o para la próxima hora, sino para la prueba de este momento.
“Entonces llamando a sus doce discípulos, le dio autoridad…” (Mateo 10:1)
Me pregunto; ¿Cómo puede YHVH confiar en mí para Su obra? ¿Cómo me escoge a mí?, porque no hay nada en mí que amerite un llamado tan maravilloso. Y luego, EL mismo me responde: Por eso te escogí. Mientras creas que hay algo de valor en ti, no puedo escogerte, ya que tienes medios propios para servir; pero si dejas que te lleve al final de tu autosuficiencia, entonces, podré escogerte para que camines Conmigo. YHVH quiere llevarnos al cumplimento de los propósitos que Él no discute contigo. Como Sus hijos, no estamos aquí por nuestra propia causa, estamos por la causa de YHVH, la cual nunca puede ser nuestra causa. No sabemos qué es lo que YHVH quiere, pero tenemos que mantener nuestra relación con El no importa lo que pase. No debemos permitir que nada ni nadie lastime nuestra relación con YHVH.
“A sus ovejas llama por nombre” (Juan 10:3)
Es posible saber todo sobre doctrina y no conocer a YHVH. El alma está en peligro cuando el conocimiento doctrinal sobrepasa el toque íntimo con nuestro Adonai. ¿Por qué lloraba Maria? Para ella la doctrina era como la hierba bajo sus pies. Cualquier fariseo habría avergonzado a Maria doctrinalmente, pero había algo que ellos no podían ridiculizar en ella, y era el hecho de que Yahushua había echado siete demonios fuera de ella. Maria, “vio a Yahushua de pie y no sabía qué era El…”, pero tan pronto escucho la voz, supo que ella tenía una historia con aquel que había hablado. “Maestro”. ¿Tenemos nosotros una historia personal con Yahushua? La señal del discípulo, es una íntima conexión con Él, un conocimiento de Yahushua que nada lo puede sacudir.
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