“El hombre mira lo que está delante de sus ojos; pero YHVH mira el corazón” (1 Samuel 16:7b)
Cuando adquirimos la costumbre de juzgar por la apariencia y no por el contenido, podemos ser fácilmente engañados, pues muchos regalos valiosos pueden venir mal empacados. Miremos por ejemplo la concha de la ostra; su aspecto no es para nada hermoso, pero dentro puede albergar una valiosa perla. Igual pasa con los seres humanos; parece ser que el que es atractivo y costosamente vestido tiene más aceptación y éxito que el menos atractivo y humildemente ataviado. Pero como dice el proverbio secular “el hábito no hace al monje”. Puedes haber sido bendecido con todo el atractivo físico del mundo, vestirte de diseñadores costosos, tener títulos y doctorados, pero si tu vida no está centrada en YHVH, en Su Torah, no vales nada. El vino es vino, una copa costosa no le adiciona sabor. Con el tiempo es imposible ocultar lo que hay dentro de tu corazón.
“Si no sabes para donde vas, cualquier lugar sirve”
¿Has oído hablar de la expresión “Proyecto de vida”?. Pues bien, tener proyecto de vida para los sicólogos y para la gente especializada en dar ayuda mental y emocional, es saber para donde vas. Y parece ser que hoy en día la mayoría de la gente perdió su norte y no sabe para donde va, y si no sabes para donde vas, cualquier lugar sirve. Ahora, tener un proyecto de vida basado en tus habilidades físicas, profesionales, mentales, etc., sin incluir a YHVH en el, aunque logres tus objetivos profesionales o materiales, al final verás que sigues sin norte y tan perdido como antes. Es imposible tener un proyecto de vida y saber para donde ir, sin contar con el dador de la vida. El tiene un proyecto de vida para ti, y puedes estar seguro que es el mejor, tal vez no llegues a ser rico ni famoso, pero dentro de tu corazón sabrás que has cumplido tu propósito.
“Te haré entender y te mostraré el camino en que debes andar” (Salmo 32:8)
“Toma ahora tu hijo” (Génesis 22:2)
La orden de YHVH es – Toma ahora, no más tarde. Es extraordinaria la forma como debatimos. Sabemos que algo es correcto, pero buscamos excusas para no hacerlo inmediatamente. Nunca podemos subir a las alturas que YHVH nos muestra, más tarde, debemos hacerlo ahora. “Y Abraham se levantó muy de mañana... y se levanto, y fue al lugar que YHVH le dijo” (v. 3). ¡Maravillosa la simplicidad de Abraham! Cuando YHVH habló, no consultó con carne y sangre. Ten cuidado cuando sientas consultar con carne y sangre, por ejemplo: tus propios sentimientos, tu propia perspicacia, cualquier cosa que no sea basada en tu relación personal con YHVH, en la Torah. Estas son las cosas que compiten y estorban tu obediencia a YHVH. Si YHVH hace tu copa dulce, bébela con gracia; si la hacer amarga, bébela en comunión con El.
Hay 49 invitados y ningún miembro en línea